domingo, 16 de enero de 2011

Ya pasó


¡Hola a todos!

En primer lugar, siento no haber dado señales de vida hasta ahora. Iba a hacerlo el mismo día que me examiné por la noche, pero al final no pude y después se me han ido complicando las cosas.

En segundo lugar, os advierto que esta entrada va a ser larga y os aviso de que, quienes ya sepáis cómo fue el examen, bien porque lo habéis leído en el foro, porque os lo he contado por teléfono o porque me lo habéis oído contar unas cuantas veces durante los últimos días, podéis saltaros la primera parte, que no es más que una crónica del examen.  

El examen fue, francamente, mal. Y no porque no me supuiera los temas o porque me quedase en blanco ni por ninguna de las razones que podía haber temido yo previamente. 
El estudio me fue bien hasta el final. Casi literalmente hasta el momento de entrar al examen. Conseguí pensar poco y estar tranquila (en la medida de lo posible, claro) hasta el final. 
Y hubo suerte. Salieron 5 temas muy asequibles. Alguno demasiado "soso" y poco "lucido", pero todo temas eran que podía defender. Incluso algunos temas me gustaban. Por un momento, llegué a creer que a lo mejor salíamos del Supremo con buenas noticias. Pero no.


De verdad, no os imagináis qué poco respeto, desde el primer momento, por parte del Presidente del Tribunal. 
Ya cuando estaba sacando las fichas, no dejaba de hablar en voz alta con el que tenía a su lado, de manera que ni se enteraba de los temas cuando los iba diciendo el Secretario, que se los tenía que repetir después. 
El Secretario me dijo que me sentase, que tenía un minuto para decidir si quería cambiar o no alguno de los temas (para quienes no lo sepáis, tenemos derecho a cambiar uno de los cinco temas después de sacar las fichas) y comunicárselo al Tribunal. Mientras me lo pensaba, el Presidente siguió hablando con el de su lado sobre si yo iba a cambiar o no el tema y diciendo que "si lo cambia, es porque no se lo sabe... o si no, es porque no se qué..."
Después (para quienes no lo sepáis) tenemos 15 minutos para preparar unos esquemas antes de empezar a exponer. Pues durante ese tiempo el presidente no dejó de criticar a la chica que se había examinado antes que yo, hablando en un tono súper despectivo. Y, por supuesto, en voz bien alta.
Aun así, yo estaba contenta con los temas que me habían tocado y, cuando empecé a exponer, me senttía segura. Nunca había cantado ante el Tribunal y, de verdad, me daba miedo no ser capaz de mirarles a la cara en el momento de hablar o de tener que decir un artículo. Pero el primer tema, el 5 de Constitucional, me gusta. Y empecé tranquila, sabiendo que podía salir adelante. Y verme ahí, mirándoles a la cara, no a uno, sino a todos, cantando un tema que me sabía, me hizo sentir mejor. El sentimiento era bueno, vamos. 
Hubo, sin embargo, un momento en que me quedé callada. El típico momento en que piensas qué es lo que viene después y puedes hacerlo en silencio o decir el típico  “ehhh …. eehh… ”  mientras piensas y luego seguir hablando. Pero el presidente aprovechó  el hueco para intervenir y decirme que me serenase, que no me pusiera nerviosa y bebiera agua.  A lo mejor lo hizo con la mejor de las intenciones, pero a mí no me sonó nada tranquilizador. De hecho, yo no estaba especialmente nerviosa y el comentario me tocó bastante la moral.  Continué exponiendo y, dos minutos después, hubo un momento en que dudé si hacer o no referencia a una sentencia o si terminar y pasar al epígrafe siguiente, y divagué un pelín, repitiendo la misma idea con otras palabras. Hice un nuevo silencio y al presidente le faltó el tiempo para preguntar:
“¿Se va usted a retirar, verdad?”
Estábamos aún en el primer tema (para quienes no lo sepáis, el Tribunal no puede levantar al opositor hasta el tercer tema, hasta entonces te tienen que escuchar). No había habido ningún mal gesto, ningún intercambio de miradas ni de opiniones entre los demás miembros del Tribunal… Y la verdad es que no tenía intención de retirarme en el tema 5 de Constitucional.

Pero para mí fue como si me quitaran el suelo de debajo de los pies. En ese momento no te das cuenta, no eres capaz de saber si lo estás haciendo bien o mal y si el Presidente, después de una primera interrupción, te pregunta eso… ¿qué haces?  Yo me quedé de piedra. Parece evidente que no le gusta lo que estás cantando, aunque es un tema que te sabes.
Creo que le contesté algo así como “me he quedado bloqueada”, pero es que ni siquiera estoy segura de lo que le dije.  Me quedé mirándole a la cara, pensando que iba a decirme que continuase, cantando, pero no. Lo que me dijo fue:
“Ya me lo imaginaba. Y si hubiera continuado usted con su exposición, habría ido de mal en peor y no habría podido llegar al final del último tema.”
Luego, me preguntó cuánto tiempo llevaba estudiando, le dije que llevaba 6 años y que ese tema lo había cantado muchísimas veces y muy bien. “Y entonces, ¿qué le ha pasado? ¿es que no ha tenido usted un buen día?¿Es que no ha dormido usted bien?” 
No sé muy bien qué le contesté a ninguna de las dos preguntas, pero ahí acabó todo.

Pasado el examen, me costó unas cuantas horas reaccionar y darme cuenta del atraco, del sabotaje, de la putada que me habían hecho. Yo no lo estaba haciendo mal. Soy capaz de hacerlo de manera más brillante, pero lo estaba haciendo bien. Pero es que, como después me dijo mi preparador: aunque lo hubiera estado haciéndolo fatal, él no tenía derecho a decirme que me marchase, ni expresa ni tácitamente. Si no quiere animarte a seguir, si no quiere decirte que lo estás haciendo bien, lo único que puede hacer es poner cara de póker hasta el tercer tema. Pero hasta entonces, y por unanimidad con el resto del tribunal, no puede decirte que te retires.
Ojalá hubiera tenido la determinación suficiente para seguir adelante a pesar de todo. Porque, si no me hubiera puesto la zancadilla más veces, a lo mejor habría podido recuperar el hilo de la exposición y seguir adelante. Aunque lo dudo. Porque, después de semejante mazazo, lo más probable es que ya no hubiera dado pie con bola. En eso tenía razón el presidente.
C´est la vie! :)

Algo de todo esto, sin embargo, es positivo.  
Por una parte, a pesar del resultado, he de decir que éste ha sido el año en que menos mal lo he pasado durante los días previos al examen. Ha influído el hecho de que no he estado sola en ningún momento pero también, supongo, la mentalización y el saber qué cosas había que intentar evitar y cuáles había que fomentar. El apoyo de mi novio full time ha sido decisivo. 
Pero, sobre todo, hay una cosa de la que no me quiero olvidar y es que me atreví a hablar. Y no sólo eso: lo hice mirándoles a la cara y sintiéndome capaz. Fue breve, pero suficientemente motivador como para volver a por ello. Y con eso quiero quedarme.

En cuanto al comportamiento del Presidente... más que hundirme, me cabrea, me "pica". Si Dios quiere, el año que viene no volveré a toparme con alguien así porque, por suerte, esta actitud, actualmente, es excepcional en los tribunales de nuestra oposición. Pero, si me volviera a ocurrir, no volvería a dejar que me chafasen así.

Evidentemente, lo que ha pasado me hace sentir rabia, impotencia. Me ha hecho preguntarme muchas veces estos días si realmente estaría cantando tan mal como para hacerme lo que me hizo. Me he preguntado qué puede ser lo que le hizo ensañarse así conmigo. ¿Me vio especialmente débil? ¿Víctima fácil? Pero, ¿por qué?  Puede que tuviera ganas de llegar pronto a casa... ¡No sé...! Pero da igual. Porque el año que viene no puede haber margen a la duda. El año que viene tengo que ir a por todas. Básicamente: esto no puede quedar así :)

Ahora lo que toca es desconectar. Descansar... Y pasar página.

Hay un sentimiento más que no puedo dejar de expresar y que también ha estado muy presente estos días: el agradecimiento a muchas personas que se han acordado y que han cuidado especialmente de mí durante los días previos y durante toda la temporada anterior al examen.

Hay momentos en que asusta ver cuánta gente está pendiente de ti, de tu examen, de cómo vaya ese día. Pero, en último término, se agradece el interés y el cariño. El de todos.

Gracias a muchas personas, de mi familia y de fuera de ella, a las que no menciono expresamente, pero que sabían lo importante que era para mí este examen y han tenido gestos constantes de cariño, de apoyo y de ánimo. Gente muy cercana, como mis tíos o mi abuela han estado pendientes de principio a fin. Pero también otras personas mucho más lejanas, como Sveta, la señora que limpia en mi casa, que casi no sabe Español, me pidió que le mandase un mensaje al móvil diciendo "examen bien" o "examen mal" cuando supiera qué tal había ido todo :) Y como ella, otras muchas.


Gracias a los foreros, bloggeros y demás compañeros internautas... parece mentira cómo une esto. Cómo estamos pendientes unos de otros. Algunos, incluso, sin conocernos en persona. María, Tania, Esther, Ruth, Antonio, Alberto, Marta... ¡al final lo conseguiremos! (algunos, de hecho, vais a lograrlo dentro de nada). Gracias a los que os acordasteis de mí el día D, a los que me escribisteis y a los que no quisisteis hacerlo por no importunar. Las dos actitudes son de agradecer.

Gracias a todos mis amigos. Ana, Ana, Natalia, Inés, Raúl, Luisa, Vicente, Mabel, Elena, Manolo, Josemi, África, Carmen...  Cada uno de vosotros ha estado ahí de alguna manera.
Gracias por las flores, por la crema de calabacín y por ofrecerte a escuchar temas... (parece que esto va para largo, así que, aunque no haya sido esta vez, a lo mejor no te libras). 
Gracias por las flores de pascua. Gracias por las visitas rápidas. 
Gracias por estar ahí discretamente, presente y sin agobiar. 
Gracias por las llamadas y mensajes desde Italia. 
Gracias a los que llamabais y mandabais mensajes para dar ánimos y a los que no os atrevíais a hacerlo para no molestar. 
Gracias por el caldito cuando estaba con gripe. 
Gracias por el vídeo ("¡atrévete"!)... Si leíste la entrada anterior tendrás, al menos, cierta idea de lo importante que fue para mí, pero no creo que sepas cuánto. 
Gracias por el pegamento, por el lapislázuli y, sobre todo, por tu cariño. Me acompañaron al Supremo, junto con el imán de "We can do it!".
Gracias por hacerme sentir que yo soy mucho más que ese examen. 
Gracias por confiar en mí. 
Gracias por entender que siga en esto (a quienes lo entendéis) y por apoyarme a pesar de todo (a quienes no lo entendéis). 

Gracias a Joaco, a Teresa y a Ana, por entender que estas Navidades tenían que ser diferentes. 
Gracias por la cena de Nochevieja, aunque no la pudiésemos pasar juntos. 
Gracias por estar siempre pendientes, por vuestro apoyo y vuestros ánimos, siempre ahí, pero siempre sin agobiar.

Gracias a mi preparador, por la paciencia, por el apoyo y la confianza. 
Gracias por todos los cantes extraordinarios a horas intempestivas durante la época anterior al examen.

Gracias a mis padres, a Nona y a mis hermanos... por los ánimos constantes. 
Por estar ahí cada uno a su manera, dispuestos a echar una mano en lo que hiciera falta. 
Gracias por las oraciones. 
Gracias por las flores, por la compañía, por escuchar temas, por racionarme el chocolate, por los ánimos en la estación. 
Por la cena, todos juntos, después del examen. 
Gracias por los tuppers gourmet
Gracias por el epígrafe de civil y por tantos otros que me habrías hecho si lo hubiera necesitado. 
Gracias por implicaros y por hacer que estas Navidades hayan sido también para vosotros las Navidades de mi examen.  
Gracias por el servicio diario de despertador, incluyendo sábados, domingos y festivos. 
Gracias por venir a Madrid, una vez más, aun sabiendo que podía ocurrir que, de nuevo, regresásemos con las manos vacías. 
Seguro que, aun así, el año que viene estaríais dispuestos a volver. 
Gracias por empujarme hasta el último momento, por decir "no pasa nada" y por la convicción de que, al final, las cosas saldrán bien.



Gracias a mi novio. Yo soy la que oposita, pero los dos nos sacrificamos. 
Gracias por las toneladas de paciencia.
Gracias por escuchar temas de Civil, Constitucional y Penal. Más que nunca. Unas veces por epígrafes y otras completos, desde primera hora de la mañana hasta última hora de la noche. 
Gracias por estar ahí las 24 horas para lo que pudiera necesitar. 
Gracias por las coca-colas matutinas, por los medios sandwiches de merienda.
Gracias por hcer que no haya tenido que preocuparme por nada más que no fuera estudiar.
Gracias por lidiar pacientemente con mi mal humor, con mi agobio, con mi horario y mis manías.
Gracias por acompañarme siempre.
Gracias por entender tantas cosas.
Gracias por quitarme presión y por hacerme sentir que, de verdad, no pasa nada si no hay Nochevieja, Navidad ni aniversario. 
Gracias por creer en mí.


A todos: gracias.




Durante las próximas semanas seguro que en algún momento entraré por aquí. Pero voy a intentar  desconectar de la oposición y volver a ser un poco más YO que durante los meses pasados. 
Agradezco todo lo que me han cuidado durante este último tiempo, pero tengo ganas tener tiempo de cuidar a los de mi alrededor. De estar con mi novio, de planear cosas juntos. De ver a mis amigos y a mi familia sin límite de tiempo.  De preguntarles cómo va todo, de escucharles y no ser yo la que habla cuando, por fin, tengo un hueco. De salir a la calle, de tomar el sol, de reordenar mi casa, de ir al cine, de oir música, de cocinar y de todo eso que hace SIGLOS que no puedo hacer. 

Ya llevo varios días en ello y estoy a punto de sentirme de VACACIONES.

¡Muchos besos a todos!




domingo, 2 de enero de 2011

¡Atrévete!

¡Hola a todos!

En primer lugar, espero que hayáis disfrutado estos días. Y, sobre todo, os deseo lo mejor para este año recién estrenado.

Son muchas las sensaciones que he tenido durante estas últimas semanas. Y van intensificándose todas ellas mientras avanzan los días. 
Por un lado, la ilusión de cumplir un sueño.
El cansancio.
La angustia, la tensión y el mal humor, que me convierten en la persona más irritable del mundo y, al mismo tiempo, en la más necesitada de mimos.
Los arrepentimientos y lamentos del tipo "por qué no habré sido capaz de aprovechar más estos meses." 
El agradecimiento a todos los que de un modo u otro han estado cuidando de mí, apoyándome desde cerca y desde lejos, acordándose, rezando por mí... Ese también es un sentimiento muy importante. Aunque, al mismo tiempo, conlleva una especie de "carga" ya que, por otro lado, no puedo evitar sentir cierto temor a decepcionarlos a todos. Porque para algunos supondría una gran alegría mi aprobado. Para mis padres, evidentemente. Pero para mi novio, sin ir más lejos, cada día de oposición supone también un sacrificio, aunque lo haga a gusto y me apoye de todo corazón. Y hay muchas personas que  me quieren, que se preocupan y que de verdad confían en que va a ir bien.
El miedo al fracaso también está ahí. Aunque no es miedo a un "fracaso vital" o algo así. Al contrario. Si hay algo que me mantiene contenta y con algo de tranquilidad es SABER que, de verdad, mi felicidad no depende de este examen. Que mi vida va a seguir adelante igual. Que tengo mil motivos para estar contenta. Y que 2011 va a ser, como muchos sabéis, un año muy especial para mí. Salga como salga esto. Y no es que piense abandonar si no apruebo este examen: al contrario. Ahora mismo tengo claro que, aunque saliera mal, no podría tirar la toalla porque me siento capaz de conseguirlo. Más que en mucho tiempo. Pero si, aun volviendo a intentarlo, volviese a fracasar, evidentemente, me dolería. Pero sé que podría ser igualmente feliz.

Aunque parezca mentira y sea mucho menos importante, más que ese miedo al fracaso es más intenso el miedo visceral. El miedo a la angustia que se vive en el Supremo... a las horas previas, al examen... A todo lo que ya os he dicho en otras ocasiones. Y es que, una vez más, iré a Madrid con el programa peor de lo que querría. Con temas que casi seguro no me va a dar tiempo a volver a mirar de aquí al examen, que no me repaso desde la edad de piedra y que, si salen, no podría decir de ellos más que los títulos de los epígrafes. Son temas de "con la venia, me retiro". Otros los llevaré cogidos con alfileres...  Y sé que, desde fuera, habrá muchos que no lo entenderéis. ¿Cómo puede haber temas que, si salen, significan "adiós y buenas tardes" después de casi siete años en esto? No me voy a poner a explicarlo,  pero sé que la mayoría de los que estáis en la brecha lo entendéis perfectamente. Habrá quien piense que es para darme de bofetones. Pero, tranquilos, que de eso ya me encargo yo y no hace falta que me lo recuerde nadie :)

Sin embargo, el no llevar el programa como a mí me gustaría no significa ni mucho menos que vaya a salir mal. Como siempre dice mi novio, "con que te sepas cinco temas, puedes aprobar". Y, desde luego, los cinco temas sí que los supero... :)  Puedo tener muy mala suerte y, a menudo, Murphy suele jugárnosla en este tipo de situaciones. Los temas de la lista negra están ahí y pueden salir. Y ltambién los temas que van cogidos con alfileres. Pero también están ahí esos otros temas, que son muchos, que sabría recitar de memoria aun estando dormida. 

Sé que, a pesar de todos esos temas, tengo probabilidades de aprobar y tengo que luchar por ellas. Dar todo lo que pueda hasta el final, porque cada tema que repasas puede salir. Luchar hasta el último momento. Y el último momento es aquel en que el presidente te invita a retirarte o aquel en que terminan los 60 minutos de examen, después de cantados los 5 temas, y sales fuera de la sala a esperar el "veredicto". No antes. No puedo rendirme antes ni dejarme apabullar por el tiempo que se me echa encima. Es necesario esforzarse hasta ese último momento en que tienes ganas de salir corriendo del Tribunal Supremo. 

Por cierto: mi amiga y compañera Luisa me ha regalado un bote de pegamento para pegarme a la silla una vez empiece el examen y no levantarme hasta el final. Así que no puedo fallarle :) Me he comprometido con mucha gente que me quiere pero, sobre todo, me he comprometido conmigo misma a que, bajo ningún concepto dejaré que el miedo me atenace. No me retiraré aunque todos los temas que salgan sean temas "cogidos con alfileres". Si me "atasco" en un tema, haré lo posible por "desatascarme", por seguir adelante, saliendo por peteneras si hace falta, saltando al punto siguiente o como sea. Pero me he comprometido a poner toda la carne en el asador en el momento del examen. A no tener miedo y ejercer mi derecho a hablar ante esos nueve señores durante sesenta minutos. Y si no les gusta, que me lo digan y me levanten ellos. Pero, si he de dar algun paso, esta vez será hacia delante. 

No dejéis de ver el vídeo que os dejo al final de la entrada.  Me encanta y, aunque parezca mentira, por lo mucho que me enrollo, es el motivo principal de mi entrada. Una amiga me lo envió hace unos días (dando completamente en el clavo), especialmente dedicado a mí. Desde entonces lo he visto varias veces y lo he tenido presente en muchas ocasiones. Sobre todo, el momento final... Ése en que se pone de manifiesto no sólo que hay que ser valiente sino que nuestros miedos, cuando nos enfrentamos a ellos y les plantamos cara, terminan evaporándose. 

Ojalá haya un poco de suerte porque, por mi parte, estoy decidida a ir a por todas.

Cuando haya noticias, las tendréis, pero no será antes del miércoles o jueves después de Reyes.

Entre tanto, ¡feliz Año Nuevo a todos! Y que os traigan muchas cosas los Reyes Magos.

¡Un abrazo y ánimo a todos los que os examináis a partir del día 10!



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Pichús
Durante los últimos años, OPOSITORA A JUDICATURAS (¡ojalá que por poco tiempo!). Pero en los ratos libres intento seguir siendo YO.
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"Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el baston. ¡Pero nunca te detengas!" (Teresa de Calcuta)


"A la larga el éxito es más fácil que el fracaso. Sencillamente, consiste en saber lo que se quiere, en saber hacerlo y en tener la persistencia y la determinación de lograrlo" (B. Bailey)


"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo" (Walt Disney)


"Si piensas que puedes, tienes razón y si piensas que no puedes, también tienes razón."


"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños" (Eleanor Roosvelt)


"El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que apuntemos demasiado alto y no demos en el blanco, sino que apuntemos demasiado bajo y acertemos" (Miguel Ángel)


"No podemos descubrir nuevos océanos a menos que tengamos el coraje suficiente para perder de vista la costa" (Anónimo)


"Los muros existen por alguna razón. Y no es para mantenernos fuera, sino para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto queremos algo. Y para frenar a quienes no lo desean suficientemente." (Randy Pausch)

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