lunes, 31 de mayo de 2010

Cosas mías

Y... ¡aquí estoy otra vez!

Batiendo record en el número de entradas por semana e, incluso, por día. Pero en ésta voy a enrollarme muchísimo menos que en la anterior, porque lo único que quería era enseñaros las fotos que he hecho esta tarde (casi noche) en mi paseo habitual con la perra. Parece que en los últimos días lo más interesante que me ocurre para contaros es siempre paseando a la perra. Pero, en realidad, es que es casi lo único que hago además de estudiar. Estoy aquí, "en el exilio". Y, aunque mi ex-vecino diga que vivo "en pecado", en las últimas semanas casi no veo a mi novio más que en fotos :)

Por cierto, ¿conocéis a la perra? Es la que tenía en mi avatar.



En cualquier caso, lo que quería enseñaros son las fotos son de un paisaje que ME ENCANTA. No es ningún paisaje exótico. Supongo que, en realidad, no es un paisaje tan especial, pero siempre me ha gustado. Es el paisaje de los arrozales que hay en toda esta zona. Me encanta cuando están encharcados, como ahora. Por eso, cuando he salido con la perra, he cogido la cámara y he ido bien rápido, porque quería llegar a "pillar" el atardecer. ¡Y vaya si lo he pillado!


Pero vamos, si tenía tanto interés en que fuese hoy y no podía esperarme al 21 de junio es porque en cuestión de DÍAS el aspecto de este paisaje no tendrá nada que ver. Y no digo que vaya a gustarme menos, al contrario... dentro de NADA todo lo que hoy es campo inundado será verde. Pero verde, VERDE... ¡Ya os enseñaré alguna foto cuando pase el examen!

Llevo toda la vida viendo el proceso, año tras año. Pero cada año me vuelve a encantar :) y a lo largo del año digo mil veces la frase "¡qué bonitos están los arrozales!" Ahora, cuando se la oigo a mi novio, ya no sé si lo dice en serio o si está riéndose de mí :)

En fin... eso es todo por hoy. Como véis, esta entrada mucho más tranquila y pacífica que la anterior :) 

Sólo una cosa más: una foto del cielo cuando he vuelto de los arrozales, justo antes de subir a casa:


Y, ahora sí... ¡buenas noches! :)

¡Lo que hay que oir!

¡Hola de nuevo!

La verdad es que no creía que fuese a volver a escribir tan pronto. De hecho, tenía mis dudas de si volvería a escribir antes del examen. Y menos para cosas poco trascendentales, ¡pero aquí estoy!

El sábado tuve la tentación de volver a escribir para contaros una cosa, una anécdota "indignante" (de esas que seguro los opositores habéis vivido más de una vez). Al final no lo hice. Y ahora no había entrado aquí con esa intención. Pero, ya que estoy, os lo cuento. Y luego publicaré lo que en realidad venía a publicar.

El caso es que, después de estudiar toda la mañana, a las dos y media hice la parada de rigor para pasear a la perra y comer. Casi nada más salir a la calle, me encontré a mi primo y nos pusimos a hablar. Mientras tanto, veo que se acerca en su coche un ex-vecino, muy pero que muy "majete". Sí. El típico cretino integral que siempre tiene algo ocurrente que decir, vamos. 

Nos hemos visto muchas veces, pero vamos, ni conoce realmente a mi familia ni me conoce a mí tampoco. Yo no sé por qué sabe que oposito (que lo sabe) y no sé siquiera si sabe a qué oposito. Nuestra relación se limita (normalmente) a cruzarnos de tarde en tarde y decirnos hola y adiós (cuando está de buen humor, porque si no le da la gana no saluda). Sin embargo,  de vez en cuando, además de saludar, entabla conversaciones en las que, de forma directa y sin ningún tipo de introducción  me pregunta cosas como cuándo voy a casarme y me advierte de que, si no me espabilo,  se me va a pasar el arroz.

El caso es que yo estaba hablando con mi primo cuando el tipo se acerca en su coche. Yo esperaba un saludo con la mano y que pasase de largo pero, cuál no sería mi sorpresa, cuando, en vez de eso, se para a nuestro lado (¿¿pero por qué??), baja la ventanilla y, sin decir ni "hola" ni esbozar una sonrisa me suelta:

"Pero bueno, ¿qué? ¿apruebas o no apruebas?" 

Yo, que soy un poco boba, por lo visto, le respondo con una sonrisa diciéndole algo así como que
"en ello estamos, dentro de poco me examino." 

Y el tío insiste: "¿Es el último examen?"

"No, es otra vez el primero", le digo manteniendo mi sonrisa forzada



Y el tío, incansable, continuó: "Pues eso es que no estudias bastante"

Y yo, continuando con mi sonrisa congelada pero haciendo ademán de terminar la conversación: "Pues eso será..."


Pero el tío sigue: "Pues estudia, porque tu padre debe estar hasta los huevos ya."

Ése fue el único momento en que fui capaz de contestarle. Y, al mismo tiempo, le econtestó también mi primo (que no había visto en su vida al impresentable y estaba alucinando). Mi primo es notario (después de siete años y pico de oposición). Y claro, respondimos lo mismo, porque era de cajón. Yo lo dije en primera persona y el en tercera persona, porque desde el momento en que empezó la conversación sabía exactamente cómo me estaba sintiendo yo:

"El que está hasta los huevos no es mi padre, sino yo"

El buen hombre aún continuó y, sin hacer ningún ademán de marcharse, me soltó: "aprueba de una vez, que estás viviendo en pecado."

A eso último ya no le contesté, porque terminó de dejarme ya totalmente alucinada.


¿¿¿Pero qué sabe este tío de mi vida???

Mi primo sí que le contestó algo, pero ni me acuerdo de qué le dijo porque yo ya había perdido el sentido de la realidad. Si hubiera tenido un pelín más de rapidez, a lo mejor le hubiera podido decir algo, aunque no sé si hubiera merecido la pena. Yo sólo estaba deseando que se largase de una vez.

En fin... A lo largo de estos laaaaaargos años he oído muchas impertinencias de las que todos los opositores veteranos habréis oído también. Igual que mi primo, claro, que en cuanto vio el rumbo que tomaba la conversación, le contestó de forma bastante más contundente que yo, aunque no había visto al tipo en su vida.

Mi novio, después, me dijo que tenía que haberle soltado cualquier bordería, lo que pasa es que es difícil hacerlo y no ponerte a su nivel. Yo, por lo menos, creo que no soy capaz. Porque, aunque durante todo el rato casi no abrí la boca y me limité a poner carita de buena y sonrisita de idiota, internamente me sentía más o menos así:


Y si hubiera abierto la boca creo que habría explotado.
Cuando se lo conté a mi hermano, se quedó indignado. "¡A ese tío hay que pararle los pies, porque se cree con derecho a decir lo que se le ocurre! Deberías haberle dicho: sí, sí, por favor, rece por mi examen, que lo tengo pronto. Rece también por mi pobre padre, que está hasta los huevos de mí. Y rece también por la salvación de mi alma, que estoy viviendo ¿¿en pecado??"

Pero yo, en este tipo de situaciones, la verdad es que me limito a sonreir, asentir y zanjar el tema cuanto antes. ¿Para qué perder tiempo en intentar explicar algo que no va a entender a alguien que no me importa en absoluto y a quien no le importo yo? Aun así, me siguen sentando mal esos comentarios, no consigo que me resbalen. Ya lo sé: ¿qué más da lo que piensen los demás? Pero, aun con tantos años de experiencia, muchas veces no consigo "pasar".

Si Dios quiere y algún día aprobamos, nadie nos preguntará cuántos años tardamos en hacerlo. Y ojalá así sea. Ojalá aprobemos, aunque sea con muuuuchos años de experiencia opositoril. De hecho (ya lo he dicho aquí otras veces) a los opositores que más admiro es a los que aprueban tras muchos años de oposición. Porque la dificultad de cada año que pasa se multiplica respecto al anterior. Esa angustia no la conoce el opositor que aprueba con tres años (aunque tenga, por supuesto, mucho mérito aprobar en poco tiempo). Y, mucho menos, el cretino de turno que no tiene otra cosa que hacer que cotillear sobre tu vida, sobre los años que llevas opositando y sobre cuándo te casarás. Y eso si tienes novio, porque si no, te acribillan por no tenerlo.

A vosotros también os pasa, ¿verdad? Y, ¿no hay personas a las que NO queréis encontraros porque sabéis que SIEMPRE van a tener comentarios ocurrentes de ese tipo?

Y, bueno, el tipo del otro día es de los "cabrones", pero luego están los "bienintencionados", que cuando les cuentas que has suspendido o te preguntan cuántos años llevas te ponen cara de pena y te dicen "oye, ¿y por qué no te presentas a una oposición más fácil?"

Cuando aprobemos, eso sí, todos empezarán a decirnos que "menuda suerte tenéis los funcionarios", "que vivís de puta madre" o "que os pasáis el día sin pegar ni golpe."

Pero bueno, eso creo que, si llego a vivirlo, ¡lo llevaré MUCHÍSIMO MEJOR! :)

 


viernes, 28 de mayo de 2010

¡Bienvenidos al día de la marmota! (otra vez)

¡Hola a todos!

Llevo un par de semanas sin escribir, pero me da la sensación de que hace una eternidad que no actualizo. Supongo que en esta semana han pasado muchas cosas (en general muy buenas), he tenido alguna sorpresa (también muy buena) y, al mismo tiempo, tengo ya un nudo en el estómago pensando en el examen, que está ahí, y en que el tiempo se me ha echado encima. De todos modos, no siento un estrés "paralizante", sino todo lo contrario: el típico estrés "sano" que te mantiene con la suficiente tensión como para aprovechar al máximo cada día. Así que, por esa parte, bien.

¡El test ya está ahí...! ¡Otra vez! Porque, aunque algunos de vosotros vais por primera vez, yo, personalmente, prefiero no contar las veces que he ido. Os lo prometo, el año pasado, cuando me despertó mi novio por la mañana para ir al examen mi saludo de buenos días fue: "bienvenidos al día de la marmota." Para quienes no lo sepáis, esa frase es de una película, "Atrapado en el tiempo", en la que Bill Murray encarna a un periodista que se encuentra, por alguna razón, atrapado en un mismo día. Se acuesta por la noche y a la mañana siguiente es otra vez el mismo día: el día en que tiene que retransmitir por televisión el festival del Día de la Marmota que se celebraba en no sé qué pueblo perdido. Y todas las mañanas volvía a despertarse de nuevo en el mismo hotel y, al sonar el despertador y mirar el calendario, resulta que volvía a encontrarse exactamente exactamente en la misma fecha que el día anterior... y un rato después ya está otra vez ahí, con el micrófono, volviendo a repetir la frase: "bienvenidos al día de la marmota" (o algo así). Y ese fue mi sentimiento nada más volver a abrir los ojos otra vez en de Barcelona: "otra vez aquí, en el mismo hotel, a hacer el mismo examen..."
 

La verdad es que hasta esa mañana no se me había ocurrido el paralelismo entre mi vida y el de "Atrapado en el tiempo", pero desde el año pasado me he acordado más de una vez. De todas maneras, mejor no pensar mucho en ello :)

El otro día, hablando con Luisa, que es la primera vez que se presenta, me doy cuenta de la "falta de intriga" que tiene para los "veteranos" el test, lo cual es un punto a nuestro favor, claro, porque al menos no tenemos el miedo a lo desconocido que tiene el que se presenta por primera vez. Como es normal, Luisa no tenía ni idea de la hora del examen, ni dónde hay que hacerlo, ni cómo funcionan los llamamientos... Y a mí es que ni se me había ocurrido que no lo supiera, ¡porque yo ya me sé el camino al lugar del examen casi tan bien como el camino a casa del preparador! (Aun así, todo hay que decirlo, en el día D me suelo poner de los nervios y quiero ir con antelación, por si acaso...)
Aquí tenéis una foto (un poco friki) que hicieron mi hermano y mi novio hace dos años, que fueron antes que yo al lugar del examen para encontrar rápido el aula en el que me tocaba:

¿Es friki, eh? Espero que, aun así, no llegue a resultar enfermizo :) Además, a quienes os toque examinaros en Barcelona y no seáis de allí, a lo mejor os resulta útil el mapita.

De todos modos, no penséis, ni mucho menos, que yo le quito importancia a este examen ni que se me da especialmente bien. Al contrario. Hace tres años lo aprobé bastante holgadamente. Y, al año siguiente, hace dos convocatorias, suspendí. ¿Por qué? Pues mira, cosas que pasan... ¡Y ojalá pudiera deciros qué es lo que hice mal para que no os pase, porque así también sabría qué hacer para que no me volviera a ocurrir a mí! Pero bueno. El año pasado lo aprobé, salí del examen bastante contenta y, finalmente, me fue fenomenal.

Lo que sí puedo aconsejaros en cuanto a la forma de hacer el examen es que vayais dándole pasadas. Es decir:

En una primera vuelta, id leyendo las preguntas con atención y contestando todas aquellas preguntas que no os ofrezcan ninguna duda. Leedlas bien, fijáos mucho y contestad directamente en la hoja de respuestas. Esas preguntas ya no las volváis a mirar: si las habéis respondido así y lo habéis hecho sin lugar a dudas, lo más probable es que sean preguntas acertadas. Y si, una hora después, con todo el cansancio y el estrés, volvéis a repasarlas y decidís cambiar alguna, es altamente probable que os equivoquéis o que empecéis a dudar, porque ya no tenéis la mente tan clara como nada más empezar el examen (eso sí, insisto: siempre que vayáis contestando con calma y leyendo atentamente las preguntas).
En la segunda leída, pasando ya de las preguntas contestadas, volved a fijaros en cada una de las restantes. Probablemente en esa segunda vuelta encontraréis preguntas cuya respuesta también conocéis perfectamente y tenéis clarísima, pero que no visteis claras en la primera leída. Contestadlas, una vez las tengáis claras y bien leídas, también en la hoja de respuestas.

Además de contestar en la hoja de respuestas directamente las preguntas que tenéis bien claras, id apuntando, marcando y rayando lo que necesitéis en la hoja de las preguntas, sea señalando las que son dudosas o tachando las que, por cualquier motivo, no tenéis ni idea de cómo responder. Así, visualmente os resultará más rápido ver cuáles son aquellas con las que no hay que perder tiempo, porque no váis a contestarlas en ningún caso, y aquellas otras en las que sí tenéis que pensar.

En cuanto a las que siguen siendo dudosas, claro, aquí viene el problema: ¿arriesgar o no arriesgar? Esa es la cuestión... Yo creo que depende de varios factores. Sobre todo, de las posibilidades con las que vas al examen, pero también del número de preguntas que tienes respondidas con certeza de haberlo hecho bien, del grado de duda que te ofrezcan las que no sabes si responder...

Si es la primera vez y vas con pocos meses de preparación únicamente "por probar", no pasa nada si arriesgas un poco más. Pero yo soy de la opinión de que si, realmente, llevas tiempo estudiando y tienes ya cierto "bagaje", entonces confía en ti y arriesga lo menos posible. Piensa que si tú llevas tanto tiempo con esto e, incluso, has aprobado en otras ocasiones, lo normal es que vuelvas a hacerlo ahora. Y no te agobies si cuentas las preguntas y ves que las únicas que sabes con certeza  son, por ejemplo, 50 preguntas. Si las otras, realmente, no las tienes claras, probablemente sea mejor no jugársela. Que te parezcan pocas no importa. Piensa que, lo más lógico, si tú no sabías la respuesta de más preguntas,  es que la mayoría de los otros compañeros tampoco sepan muchas más que tú. Y, en definitiva, aquí lo que cuenta es eso: lo que hacen los demás opositores en su examen, que es lo que determina que la nota de corte sea una u otra.
Los primeros años en que se hizo el test, con 50 puntos no llegabas ni de cerca a la nota de corte (el primer año creo que fue sobre un 80), pero luego, con la introducción de las preguntas de procesal y la forma de plantear las cuestiones, la nota ha ido bajando y, en los últimos años, con 50 puntos tienes de sobra para aprobar.
Si, aun así, estás convencido de que el examen no ha sido difícil, sino que lo que pasa es que tienes un mal día y que te vas a quedar por detrás del resto, arriesga siempre con cierta sensatez. No contestes preguntas de las que no tienes ni idea. Arriesga, pero razonando y también confiando en ti mismo, porque sabes más de lo que crees y hay preguntas de materias que a lo mejor no has repasado y te da miedo responder porque hace tiempo que no las miras, pero en realidad, instintivamente sabrías cuál es la respuesta y dejarla en blanco es perder un punto con algo que habrías sabido contestar perfectamente.

Por cierto, lo de contestar directamente en la hoja de respuestas hay gente que considera que no es la mejor opción, pero en mi opinión sí es lo mejor, teniendo en cuenta que, entre otras cosas, si contestas en la hoja de preguntas y luego vas justo de tiempo, tendrás que copiar las respuestas con prisas en el último momento y puede que no te dé tiempo de terminar, que te equivoques en alguna al copiarlas, que las copies todas mal por saltarte una... O que, en el mejor de los casos, simplemente, te pases un mal rato porque no sabes si no te va a dar tiempo a copiar las respuestas.
A mí siempre me han recomendado hacerlo así y, sinceramente, me parece lo mejor. Sobre todo, siguiendo la política de ir contestando las que sabes con certeza en primer lugar y no volver a repasarlas.

En fin... todo esto creo que me lo voy a imprimir y me lo voy a repetir a mí misma. Porque algunas de estas cosas las he aprendido a fuerza de golpes. Otras, gracias a buenas experiencias, pero vamos, que es difícil mantener la cabeza fría mientras estás ahí y empiezas a leer preguntas que, de entrada, no sabes contestar. Al menos para mí es complicado. Y, pese a haberlo hecho tantas veces y pese a que la gente considere muchas veces que no es difícil, a mí el test, sinceramente, me sigue dando miedo. ¡Ojalá haya suerte!

Por lo demás... ¡muchísima suerte, muchísimo ánimo a todos...! ¡Ojalá que sea la última vez que vamos al test...! ¡Y, por supuesto, ojalá que nos salga bien!

¡Ah, por cierto! Se me olvidaba: si queréis una serie de consejillos prácticos para el día del examen, no dejéis de echar un vistazo en este post del blog de Mery. Es del año pasado y recuerdo que estaba genial, como siempre.

¡Un abrazo y, si no nos escribimos antes, muchísima suerte a todos!
viernes, 14 de mayo de 2010

Tarta de queso y mermelada de fresa

     Hoy es mi tarde libre y, puesto que me propuse en su momento que este rincón virtual no estaría dedicado única y exclusivamente a la oposición, sino que estaría a medio camino entre la oposición y el resto de cosas que me gustan o me interesan, hoy voy a compartir algo diferente con vosotros: la merienda.

     Creo que ya os comenté que mi hermana pequeña es cocinera. No digo que sea aficionada a la cocina, no... Estudió Hostelería y Restauración, luego se fue al Cordon Bleu de París y ahora está haciendo un curso de sumiller en Madrid y trabajando en un hotel. Vamos, que la tía es una profesional de la cocina.

     Yo, evidentemente, no puedo competir con ella. Sin embargo, cocinar es algo que me ha encantado desde siempre. Estaba en tercero o cuarto de EGB y me encantaba quedar con alguna amiga los viernes por la tarde para experimentar haciendo bizcochos y pastitas que a menudo resultaban incomestibles  pero que nuestros sufridos padres alababan y se comían hasta el final... :)

     Después, durante muchos años he cocinado bastante mientras vivía en casa de mis padres. A veces cocina "del día a día" y a veces cocina "por placer". 
     Actualmente, por cuestión de tiempo, me limito casi exclusivamente a la cocina "de supervivencia", que no es ni siquiera "cocina del día a día", sino que está varios escalones por debajo y comprende todo aquello que no requiera más de diez minutos de preparación. A la escasez de tiempo se une la escasez de medios: vivo en una casa estupenda, pero una casa MUY antigua con una cocina que no es de leña, pero poco le falta. Uno de los fogones me lo "clausuraron" cuando vinieron a hacer la inspección periódica del gas porque no estaba en condiciones. Y los otros... ¡ya veremos qué pasa cuando vuelvan a visitarme, porque me veo sin cocina al paso que vamos! :) En cuanto al horno (es también a gas, es un "todo en uno", junto con la encimera), no se puede graduar la potencia. Puedes elegir si quieres encenderlo de arriba o de abajo, pero no simultáneamente arriba y abajo. ¡Vamos, que entre una cosa y otra se quitan las ganas de cocinar! Entre otras cosas, porque el resultado final siempre es bastante incierto.

     Aun así, siempre que puedo aprovecho y trato de hacer alguna cosilla. Hace poco le sugerí a mi hermana que, para obligarnos a cocinar las dos hiciésemos un blog de cocina, escribiendo cada una una entrada una vez a la semana. Porque ella, evidentemente, cocina, pero lo hace casi siempre en el trabajo y cuando llega a casa no encuentra momento de cocinar por placer.  Y pensamos que si hacíamos juntas lo del blog, así las dos nos obligábamos un poco a practicar la "cocina por placer", que a ambas nos encanta pero que tenemos casi olvidada. El blog, sin embargo, continúa por inaugurar...

     En las últimas semanas, sin embargo, he tenido varias ocasiones en que, por una razón o por otra, he tenido que cocinar alguna cosa fuera de lo habitual. Y, precisamente, como hoy tengo una merienda-cena en casa de una amiga, ayer aproveché y preparé una tarta de queso que últimamente se ha convertido en mi postre estrella porque es rápido, está rico y se adapta a mi precariedad de medios, porque no requiere ningún tipo de cocción: 

La tarta (fría) de queso con mermelada de fresa.

Os cuento la receta con detalle, por si a alguno os apetece probar. 

Los ingredientes son
- 400 gramos de galletas (yo uso galletas tipo Digestive)
- 250 gramos de mantequilla
- 1/2 litro de nata líquida
- Una tarrina de queso Philadelphia 
- Medio vaso de azúcar
- 6 placas de gelatina
- Un tarro de mermelada de fresa


1. En primer lugar, triturad las galletas. Podéis hacerlo con una maza y un mortero o de la forma que más fácil os resulte, lo importante es que queden bien picaditas. Hechas migas literalmente. Ésta es la parte más aburrida para mi gusto, aunque mucha complicación no tiene.


2. Derretid la mantequilla en el microondas e id mezclándola con la galleta triturada, de forma que la galleta empape bien la mantequilla y vaya formando una masa lo más uniforme posible. Si es necesario, pasad la masa por la batidora para que los trozos de galleta pasen desapercibidos y formen una masa lo más homogénea posible con la mantequilla.

3. En un molde desmontable untado con mantequilla cubrid el fondo con la masa de galleta y mantequilla, que será la base de la tarta.

4. Coged las láminas de gelatina e introducidlas en una cacerola con un dedo de agua fría. Dejadlas ahí mientras chupan el agua y se van hinchando. Por ahora mantenedlas en agua fría, no las pongáis al fuego. 
La gelatina puede ser, por ejemplo, como ésta:


5. Batid muy ligeramente la nata con la batidora. Añadid el queso y seguid batiendo y, después, poco a poco, el azúcar.

6. Sacad las láminas de gelatina del agua una vez se hayan hinchado, escurridlas un poco y reservarlas. Tendrán un aspecto más o menos parecido a éste:


     Podéis poner la misma cacerola al fuego con muy poquita agua, la mínima para que sea posible disolverlas. Una vez caliente el agua (no hace falta que llegue a hervir), apartadla del fuego e introducid las láminas de gelatina y deshacedlas dando vueltas con una cuchara o una espátula de madera. 

7. Una vez diluída, id añadiendo a la cacerola con la gelatina (NO AL REVÉS) la crema de nata, queso y azúcar. Añadidla poco a poco y sin dejar de dar vueltas con la cuchara de madera, para que se mezcle bien con la gelatina diluída. 

8. Una vez mezclada, llenad con la masa el molde desmontable, sobre la base de galleta que ya habéis puesto y metedlo en la nevera.


9. Cuando lleve un par de horas y haya empezado a solidificarse podéis cubrir la superficie de la tarta con una capa generosa de mermelada de fresa o de arándanos, o de moras o de lo que os apetezca... Yo he puesto un bote entero y ha sido de mermelada de fresa.



      Si no os apetece que queden trocitos de fresa o pepitas, podéis pasar la mermelada por un colador, de manera que quede una textura más fina, pero es cuestión de gustos y muchos a lo mejor preferís precisamente que "se noten" los trocitos de fruta.


10. Volved a meter en la nevera y mantenedla ahí durante varias horas más.

     Cuando vayáis a tomar la tarta, antes de desmoldarla, podéis pasar un cuchillo por la pared del molde, para aseguraros de que la tarta no se queda adherida. Así cuando abráis el molde sabéis seguro que no se os va a ir detrás un trozo de tarta. En cualquier caso, no tengáis prisa: cuanto más cuajada quede la tarta, mejor. Vale la pena hacerla con antelación suficiente o bien esperar un poco antes de atacar.


     Yo la mía la hice ayer, pero es para una merienda-cena que tengo dentro de un rato casa de una amiga. Si puedo, haré alguna foto de la tarta cuando esté cortada. Si no, tendréis que conformaros con fiaros de mi palabra: tiene una pinta buenísima... ;)

     ¿A vosotros os gusta cocinar? Desde luego, si os gusta la tarta de queso, probad con ésta. Es muy fácil de hacer y muy resultona para cualquier ocasión. Ya me contaréis si os animáis :)

domingo, 9 de mayo de 2010

Empieza la cuenta atrás


¡Hola a todos!
Hacía mucho que no actualizaba. La verdad es que no ha sido una buena época y no tenía muchas ganas de escribir. Pero no abro esta entrada precisamente para quejarme, sino para contaros que el saber ya la fecha del test y que se haya adelantado un poco respecto a años anteriores ha sido para mí como un jarro de agua fría. Y no lo digo en mal plan o, al menos, no del todo. Quiero decir que, por una parte, cuando lo leí se me hizo automáticamente un nudo en el estómago y me entró un agobio tremendo. Pero, por otro lado, también pensé: “al menos ya no perderé ni un día más… porque ya no queda tiempo que perder.” 

Estos meses han pasado volando sin conseguir centrarme debidamente. He hecho las cosas al contrario de cómo debería haberlas hecho. Parecía que el examen nunca iba a llegar. Y de pronto, así, sin más, resulta que falta poco más de un mes. Necesitaba que algo me hiciera espabilar de una vez. Sólo espero que no sea tarde.


El tiempo perdido no se recupera, por mucho que corras después. Es tiempo que ha pasado y ya no vuelve. Y, por mucho que estudie ahora, el tiempo pasado, pasado está. Pero tengo que aprovechar al máximo el que me queda. Voy a tener que meter una caña impresionante porque voy mucho más justa de tiempo de lo que debería ir para este examen. Pero para mí ha sido más que positivo que haya salido ya la fecha. Y, probablemente, también sea positivo que se haya adelantado, porque si en vez de adelantarse se hubiera atrasado, tendría un motivo más para dormirme en los laureles y confiarme un poco más si cabe. Necesitaba un empujón... algo que me hiciese reaccionar.


Sinceramente: ahora mismo estoy un poco asustada. Pero tengo que confiar en que volveré a aprobar este examen. Lo he hecho ya dos veces y tengo que hacerlo también esta vez. No puedo admitir otra opción. Éste tiene que ser mi año. Tiene que serlo. No voy a decir que sea mi última oportunidad… pero casi. Y, desde luego, hoy por hoy no puedo plantearme más que eso: sacar la plaza dentro de un año. Y ese camino empieza por aprobar el test EL 20 DE JUNIO.

El tiempo pasado y perdido ya no vuelve, así que de nada sirve lamentarse. Lo que sí sirve es aprovechar el presente. Una vez más me lo repito: “la vida es un constante volver a empezar.”  Durante estos meses he perdido mucho tiempo, he pensado demasiado, he estado agobiada y lo he pasado mal. Me he jugado a mí misma una mala pasada. Pero ya está bien: no hay tiempo que perder en lamentos ni en darle vueltas a cosas que, como me decía Carteles17, no llevan a ningún lado. Empieza la cuenta atrás y merece la pena apretar los dientes y mirar hacia delante.

Ojalá tuviera la convicción de que puedo con ello, con el test en junio y con los orales después. Si tuviese esa confianza sería capaz de cualquier cosa, supongo.

Y, por cierto, si hay algo que ayuda a lograr esa confianza (al menos en parte) es ver cómo van aprobando otros compañeros, cómo aprueba gente que ha pasado por situaciones semejantes a la nuestra. En el foro estos días ha habido muy buenas noticias. El caso de SlateGull, por ejemplo, es de los que de verdad motivan, a la vez que despiertan admiración (¡¡ENHORABUENA!!). Y hace unos días supe de otro chico que, después de unos nueve años ha conseguido por primera vez aprobar el primer oral y lo ha hecho con una notaza. Su propia familia había perdido la confianza, pensaban, aunque no lo decían, que debía abandonar. Pero ahora, con este aprobado y esta nota, según él, le ha cambiado la vida.

Me gustaría confiar mucho más en mí misma, pero, por lo menos, lo que sí puedo deciros es que he reaccionado. Que volver a sentir el nudo en el estómago que todos sentimos cuando vemos que el examen se acerca ha sido bueno para mí, aunque ahora me encuentre “atacada”. ¡Pero es que ya era hora de estar “atacada”!

¡Muchísimo, muchísimo ánimo  a todos los que vais al último ejercicio! ¡Pero también a todos los que vais al test! Esta convocatoria promete y la tenemos que aprovechar. Tiene que ser la nuestra. Los que estéis convencidos de ello, seguid adelante con paso firme. Los que no tengáis tanta confianza, seguid adelante, pensando sólo en el paso siguiente, en avanzar todo lo posible cada día, en ir cubriendo pequeñas etapas, cada cante, cada semana y cada examen. Si vamos logrando los objetivos más próximos y luchamos por ellos con coraje, cuando menos nos demos cuenta estaremos tocando la meta con la punta de los dedos y sabremos de verdad de todo lo que somos capaces, que suele ser mucho más de lo que creemos.

¡Empieza la cuenta atrás y el primer round ya tiene fecha!  ¡Así que a por ello!

¡Un abrazo a todos! ¡Y mucho ánimooooo!

Quién escribe

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Pichús
Durante los últimos años, OPOSITORA A JUDICATURAS (¡ojalá que por poco tiempo!). Pero en los ratos libres intento seguir siendo YO.
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"Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el baston. ¡Pero nunca te detengas!" (Teresa de Calcuta)


"A la larga el éxito es más fácil que el fracaso. Sencillamente, consiste en saber lo que se quiere, en saber hacerlo y en tener la persistencia y la determinación de lograrlo" (B. Bailey)


"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo" (Walt Disney)


"Si piensas que puedes, tienes razón y si piensas que no puedes, también tienes razón."


"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños" (Eleanor Roosvelt)


"El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que apuntemos demasiado alto y no demos en el blanco, sino que apuntemos demasiado bajo y acertemos" (Miguel Ángel)


"No podemos descubrir nuevos océanos a menos que tengamos el coraje suficiente para perder de vista la costa" (Anónimo)


"Los muros existen por alguna razón. Y no es para mantenernos fuera, sino para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto queremos algo. Y para frenar a quienes no lo desean suficientemente." (Randy Pausch)

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