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domingo, 19 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!


¡Hola a todos!

Acabo de revisarme el planning de la semana y una vez más, me ha entrado el agobio. ¡No llego! Y poco tiempo queda ya para poder remediarlo, por mucha caña que meta... Pero no era eso de lo que quería yo hablar. Vuelvo a empezar.

Ejem...

Acabo de revisarme el planning de la semana y, aunque parezca mentira, acabo de darme cuenta de que esta semana que empieza es la semana de Navidad. ¡Quién lo iba a decir!
La Navidad es una época que no deja indiferente prácticamente a nadie.



Incluso para quienes es menos importante el aspecto espiritual de estos días, la Navidad puede ser una época excepcionalmente alegre y un momento para disfrutar de la familia y de unos días de fiesta verdaderamente especiales. Si hay niños cerca, se respira, incluso, algo de magia.

Hay, sin embargo, quien, sencillamente, detesta la Navidad. Quien se pone de los nervios desde el momento en que empieza a oir los primeros villancicos o a ver los primeros adornos de Navidad en las tiendas. Se agobia de pensar en el ajetreo de esos días, con todo el mundo de acá para allá, comprando regalos y organizando comidas y reuniones familiares que no siempre apetecen mucho.

Hay personas para las que, sencillamente, no es Navidad, porque viven en condiciones tales que no importa si es septiembre, junio o diciembre. Viven solas o necesitadas la mayor parte del año. Y las cosas no cambian porque sea 24 de diciembre.
Por otra parte, hay también muchas personas que lo pasan verdaderamente mal cuando ven aproximarse estas fechas. Les encantaría "saltárselas". Que el calendario avanzase más rápido durante el mes de diciembre. Y no por falta de espíritu navideño. Sino porque echan en falta a seres queridos que ya no están, y más durante estos días que solían compartir con ellos. Hay gente a la que estos días le ponen triste porque están lejos de casa, porque están solos o porque, por una cosa o por otra, recuerdan épocas pasadas en que la Navidad era para ellos un momento especialmente alegre, de vivir en familia, de compartir, de regalar, de cantar. Y hoy no  queda nada de eso.

A mí, personalmente, siempre me ha encantado la Navidad. Siempre la hemos vivido muy intensamente en mi familia. Hay aspectos que, lo reconozco, no me gustan mucho. Sobre todo, la forma en que los comercios empiezan a darnos la tabarra diciéndonos que "Ya es Navidad..." casi desde el mes de octubre. Pero la verdad es que la Navidad es una época que me encanta

Este año, sin embargo, van a ser unas Navidades un poco raras. Mi única participación en las fiestas propiamente dichas será cenar en casa, en familia, en Nochebuena. Eso sí, éste será el primer año que no estaremos todos, porque mi hermana tiene que estar fuera ese día. Pero, para mí personalmente, como sabéis, estas Navidades son "especiales" porque, sencillamente, me propuse desde hace mucho conseguir no enterarme de la Navidad. He evitado durante estos días hacer lo que normalmente hubiera hecho (aparte de que, aunque hubiera querido, no hubiera tenido tiempo). Y es que, desde hace meses tengo en mi cabeza la asociación de ideas Navidad-Examen. Y, sé que sonará exagerado, pero cada vez que he pasado por delante de un escaparate adornado casi prefería no mirar y pensaba "si es que mira que exageran, con lo que falta todavía para Navidad..."  ¡Pero ahora ya está aquí! :)  


Sé que parece que me haya convertido en el Grinch, pero es temporal y por causas más que justificadas, creo yo. Además, dentro de lo que cabe, intentaré disfrutar de esa mínima participación navideña que me espera la noche del 24. A fin de cuentas, es Nochebuena y, puesto que voy a dejar de estudiar algo más pronto de lo habitual, disfrutaré de mi familia, de la cena y de los regalos. Porque este año, por culpa del dichoso examen, hemos tenido que adelantar los Reyes. Y, subrayo: no hemos cambiado los Reyes por Papá Noel. Los Reyes, simplemente, se adelantan, pero a nuestra casa no viene Papá Noel :) 

Estas Navidades están marcadas para mí por la proximidad del examen, pero quiero desearos a todos que las disfrutéis en la medida en que el estudio os lo permita. Y a los que tengáis días libres, especialmente. ¡Desconectad y pasadlo bien y empezad el año con las pilas bien cargadas! 

A los que, como yo, os esperan unas fiestas cargadas de temas, agobio y estrés, os deseo que, por lo menos, os cundan al máximo estos días. Y, sobre todo, que el esfuerzo tenga recompensa. 
 ¿He dicho yo antes que los Reyes se adelantan este año? ¡Menudo error! ¡¡Lo que de verdad espero es que vengan la semana del 10 al 16 de enero!! :)

Aquí os dejo mi felicitación navideña. Es, seguro, menos "ñoña" de lo que habría sido si me sintiera un podo más involucrada en las fiestas este año, pero me parece muy gracioso y es apropiado como felicitación bloggera. El texto aparece en portugués, pero seguro que no tendréis dificultades para entenderlo:




¡Feliz Navidad a todos! ¡Un abrazo fuerte!
martes, 7 de diciembre de 2010

El virus devora-temas

¡Hola a todos!

        Cada vez que escribo últimamente me pregunto si no será la última antes del examen o si todavía volveré a asomar la cabeza por el blog. Pero, ya véis que al final siempre vuelvo por aquí :)
Y, que conste, no lo hago con motivo del cumpleaños de nuestra Constitución (a eso ya llego con retraso). Ni tampoco para hablar del ya de sobra comentado "Estado de Alarma" con que empezamos el puente (¡sí! ¡El estado de alarma del artículo 116, ese mismo...!)

       No. Lo hago para contaros algo menos comentado y menos sabido (y también bastante menos relevante). Y es que estos días he tenido la gripe




 

Han sido sólo tres días, pero parece que ha pasado un siglo porque con los escalofríos que de pronto se convierten en sudor, la fiebre, el dolor de cabeza y los viajes de la cama al sofá y del sofá a la cama, el tiempo transcurre de forma extraña. 
       Estos días he intentado estudiar. Bueno, para ser exactos, lo intenté los dos primeros días pero ayer, cuando a primera hora de la mañana vi en el termómetro 39.5 ºC, directamente decidí que ni merecía la pena el intento.
      
          Sin embargo, no os lo cuento para que me digáis "uy, pobrecita, la gripe... ¡y justo a un mes del examen! Si es que tienes la negra..." Porque eso ya me lo dije yo suficiente el sábado y el domingo. Os escribo para contaros la parte positiva. Y no me refiero a lo estupendo que es tener un enfermero (hoy convertido ya oficialmente en enfermo) como el que he tenido yo estos últimos días al pie del cañon.    Que eso es ya de por sí positivo, y mucho. Sino a que hoy, al despertarme, milagrosamente, ya no tenía ni un pelín de fiebre. Sigo teniendo tos de tísica (mi hermano dixit) y voz de Manolo (según mi hermana). Pero fiebre ya no.
        Y, con el agobio que, como comprenderéis, me ha supuesto el no poder tocar un libro durante estos días (me subía por las paredes), cuando esta mañana en el termómetro he visto 36.5 ºC, he pensado: "¡tengo que aprovechar, antes de que suba la fiebre!" Y, como no ha subido en todo el día, he estado casi hasta ahora devorando temas. Con mucha más fuerza que antes de la gripe. Así que... al menos, de algo positivo ha servido.
        
         No diré que estos días me han servido para descansar, ni que han sido tiempo libre, porque aún me estoy recuperando y, además, llevo muy mal el reposo forzoso. Pero al menos me han servido para meterme un poco de estrés sano en el cuerpo. Y, ya puestos, que nos quiten lo bailao: seguro que en estos últimos tres días he visto más a mi novio de lo que lo voy a ver en las próximas semanas. Y, para colmo, hemos visto, nada más y nada menos que ¡dos películas! El erizo (creo que era la cuarta vez que la veía) y Hamlet, de Keneth Branagh (esta la vimos ayer a última hora, cuando ya estaba más despejada, porque si no...) :) 


       Ya os contaré, pero espero que aunque desaparezcan la voz de Manolo y la tos de tísica, el ansia-devora-temas post-gripe no se esfume, sino se quede conmigo hasta mitad de enero. Eso sí, de aquí al examen no me puedo permitir otra gripe, por mucha caña que le meta después :)

      
       Bromas aparte, visto cómo han sido los últimos tres días: ¡cuidáos mucho, chicos, que la gripe viene fuerte este invierno! Os aseguro que lo último que podía esperar yo ayer (y menos anteayer) es que hoy iba a poder estudiar y que, encima, me iba a cundir. ¡Si es que los opositores somos raritos...!

¡Un abrazo sin virus y con mucha energía para todos! 


Y, otra vez, GRACIAS... ¡espero que se pase pronto...!


      
domingo, 10 de octubre de 2010

Amaneceres de estudio

¡Hola a todos! ¿Cómo estáis?

Mi semana, sinceramente, desde el bajón del otro día, ha sido bastante poco productiva. Al menos, hasta el viernes. Tenía toda la razón Pucelano en su comentario-símil ciclista:
"pretender estudiar después de haber tenido una discusión o un disgusto con alguien, al mismo ritmo y con el mismo rendimiento que de ordinario equivale a intentar subir el "Mortirolo" con un desarrollo para el terreno llano. Inevitablemente te vas a "clavar" y te va a sobrevenir una pájara de campeonato. Y, aunque posteriormente pretendas retomar el ascenso ya con un desarrollo adecuado, no vas a poder. ¿Porqué? Porque te has desfondado intentando lo imposible. Por eso, es preferible que esos días, desde el principio, "cambies de desarrollo" y aproveches el día en la medida de lo posible. "

Gracias, Puce, de verdad me gustó tu comentario. No voy a decir que me resolvió la semana (porque estaba ya en plena pájara, como tú dices), pero diste completamente en el clavo. A la dichosa "pájara" se sumaron mil cosas más durante el resto de la semana. Cuando estamos descentrados por una cosa, al menos yo, parece que todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos afecta y nos distrae más de lo que nos molestaría si estuviésemos concentrados al cien por cien.

Sin embargo, la semana ha tenido también un momento de subidón: mi compañera de preparador, con la que fui a cantar durante mucho tiempo y que lleva un año más que yo en la oposición, ha conseguido, por fin, aprobar el primer oral. Y, por supuesto, eso supone un empujón, una motivación para mí porque hemos ido casi a la par durante todos estos años (cada una con sus subidas y bajadas, como es normal). Pero el caso es que ella, tras muchos de oposición no había conseguido superar el escollo del primer oral. Y yo, tampoco.  Vamos... que parece que sí, que hay luz al final del túnel (o eso o bien, definitivamente, estoy a punto de quedarme como veterana de veteranas entre los opositores de mi prepa :))) Me alegré muchísimo cuando recibí su mensaje, porque durante estos años ha sido un ejemplo de constancia, pese a rachas duras, pese a tener bajones... Pero ella ha seguido ahí, al pie del cañón. Hemos sido compañeras durante mucho tiempo. Ha habido momentos en los que la he visto desanimada pero, aun así, nunca he tenido la sensación de que fuese a tirar la toalla. Ni siquiera parecía planteárselo (aunque a veces la procesión va por dentro). Y eso que no conseguir aprobar el oral después de tantos años... ¡yo creo que sólo el que ha pasado por ello sabe lo mucho que puede llegar a desmoralizar! Pero ella lo ha conseguido y el jueves, en casa del preparador, estábamos todos de enhorabuena. Casualmente, coincidimos allí varias opositoras (muchas más que de costumbre). Ella estaba radiante, feliz, empezando unas merecidísimas vacaciones y con la ilusión de aprobar también el último. Puede hacerlo, merece conseguirlo y, con un pelín de suerte lo conseguirá este año (no me leerás, pero desde aquí te mando ¡¡muchísimo ánimo!!)

Por supuesto, mi conversación con el preparador fue sobre lo mucho que esto tenía que animarme a mí: si mi compañera ha aprobado, tengo que darme cuenta de que yo también puedo. No sólo eso, sino que, según mi preparador, tengo que darme cuenta de que me lo merezco. Es una persona encantadora, mi preparador. A veces, no sé hasta qué punto no le ciega un poco el cariño que nos tiene (y más a los que llevamos tanto tiempo con él). ¡Pero ojalá tenga razón! Y ojalá para mi 31 cumpleaños podamos celebrar el aprobado de ambas. ¡Sería estupendo! 
Pero bueno... Para llegar a eso tengo que concentrarme en una cosa: el cante de mañana.Y después, el del jueves. Y después, en el del lunes siguiente...

Por lo pronto, hoy está siendo un buen día. He estado todo el día cantándole temas a mi novio y, en gran medida gracias a eso, me está cundiendo bastante (aun me queda un rato) y  y estoy animada para mañana. Necesito ir cumpliendo el plan previsto, trabajando y rindiendo cada día. Eso lo es todo.


Mientras tanto, no sé por cuánto tiempo, pero sigo estudiando en el apartamento de mis padres, al lado de la playa. No es que baje mucho (a la playa) pero de vez en cuando un paseo en un momento de descanso, viene fenomenal. Por lo pronto, todos los días, el hecho de bajar a la perra, resulta ya mucho más agradable que si lo hiciera por mi calle en Valencia. Y poder estudiar en la terraza, con el mar al lado, con el tiempo tan estupendo que hace, me hace sentir un poco más "libre" que en casa, entre las cuatro paredes de siempre. Sobre todo porque aquí, al menos, cuando miro por la ventana, veo mucho más allá... En Valencia sólo alcanzo a ver el edificio de enfrente (que no está lejos). Y aunque, a fin de cuentas, las horas de trabajo sean las mismas, la sensación es distinta. Ya veremos cuánto dura, porque esta semana parece que el tiempo va a cambiar y que vamos a tener lluvia todos los días, pero bueno... Por ahora ya he tenido mucha suerte con el tiempo del último mes. Incluso con el de hoy, que se suponía que iba a ser lluvioso pero ha sido un día precioso.
Por cierto, que tengo la cámara de fotos encima de la mesa de estudio y muchas mañanas, después de subir con la perra hago alguna foto a primera hora. Una mañana de esta semana, me bajé incluso la cámara al paseo (normalmente, a primera hora, no estoy de humor para eso y las fotos las hago desde casa). Y hoy, a la hora de comer, también hemos bajado con la cámara. Aquí os dejo unas imágenes (la mayoría de esta semana) y del paseo de hoy con las perras.


Ya os iré contando cosas. Espero que la próxima entrada sea para deciros lo muchííísimo que me han cundido estos días.

¡Un beso fuerte y ánimo a todos con la semana!


















sábado, 26 de junio de 2010

Cerrado por vacaciones


¡Hola a todos!

Perdonad por la desaparición de la última semana. Quería haber escrito hace días pero, aunque parezca mentira, y aunque he estado de vacaciones, no he parado un  minuto y, encima, durante algunos días no he tenido siquiera conexión decente a internet.

Mi primera impresión tras salir del examen, hace ya casi una semana, fue más nefasta que otra cosa. De hecho, durante todas las horas siguientes, después de corregirme el examen Código en mano (todas aquellas preguntas que podían resolverse con los Códigos, que en Constitucional y Penal no eran ni mucho menos la mayoría), era de cabreo absoluto. No porque tuviese muchos errores, sino por todas las preguntas que no era capaz de corregir ni siguiera con el material delante.
Con los días, sin embargo, la sensación fue mejorando. Una vez tuve las respuestas oficiales delante y vi que casi no había fallos, me tranquilicé un poco. Eso sí: mi nota, irremediablemente, va a ser más baja que la del año pasado porque, aunque tenga muy pocos fallos, también respondí muchas menos preguntas que el año pasado. Pero bueno, el tener peor nota que el año pasado no significa que esté por debajo de la nota de corte que, a fin de cuentas es lo que cuenta, ¿no? Es cierto que me gustaría ir más holgada. Que los próximos días (esperemos que pocos) en que estemos esperando la nota, los pasaría mucho más tranquila de lo que los voy a pasar si pensase que me sobran puntos. Porque, aunque espero que la nota de corte sea semejante a la de año anteriores, hasta que no se publique, nada es ni mucho menos seguro. ¡Pero esperemos que haya ido bien! :) 

¿¿Cómo os ha ido a vosotros?? 

Espero que haya ido bien y que, quienes hayáis decidido coger unos días libres podáis verdaderamente descansar. ¡Aprovechad, que en cuanto te pones a estudiar para el oral necesitas todas las energías del mundo!

Por otra parte, tengo que decir que, después del bajón del examen, el subidón no lo tuve al día siguiente con la salida de las respuestas oficiales, sino mucho antes. Lo tuve el mismo domingo, a partir de las nueve de la noche, durante la cena post-test que hicimos en Barcelona y en la que tuve la increíble suerte de participar gracias a Mery
Os lo aseguro: a las ocho y media no podía estar de peor humor, más disgustada. Y me daba algo de palo ir a la cena sin conocer a nadie, todo hay que decirlo... Pero, aunque no nos conocíamos en persona hasta esa noche y aunque hablamos (y bastante) del examen de ese mismo día, fue juntarme con ellos y cambiar el chip, sentirme a gusto, reir, comentar, compartir... ¡Fue genial! De verdad, a todos los que lo leáis: GRACIAS. Porque esa noche cuando volví al hotel volví con una sonrisa y eso parecía impensable unas horas antes. 

Y es que parece mentira lo importante que son los compañeros en la oposición. Porque, por mucho que tengamos la comprensión y el apoyo de nuestra pareja, de nuestra familia y de nuestros amigos (que para mí es esencial), ese punto de complicidad y la sensación de que el otro sabe verdaderamente lo que estás viviendo (al menos, a nivel "opositoril", claro) es difícil de encontrar si no es en personas que han vivido situaciones semejantes, que llevan tantos años como tu dándose de bruces una y otra vez contra el mismo examen, enfrentándose a los mismos retos y sufriendo golpes semejantes. Y no lo digo en plan victimista. No es que al juntarse un grupo de compañeros de oposición tengan todos que ponerse a llorar a contarse sus penurias. ¡Al contrario! Si algo se respiró en aquella cena, además de compañerismo y buen ambiente, fue buen humor. Lejos de echarnos a llorar (que no sería para menos) por la redacción tan lamentable de muchas preguntas y las ocurrencias de quien había puesto el examen, íbamos comentando, según se nos iba ocurriendo (intercalando otros temas de conversación de lo más variados) lo que habíamos puesto cada uno en ésta o en aquella pregunta, discutiendo el por qué y, en algunos momentos, riéndonos de nosotros mismos y nuestros errores.

Fue genial. De verdad, siento no vivir en la misma ciudad que vosotros. ¡Pero, por suerte, existe internet! Y estáis ahí, dispuestos a compartir tantas cosas desde el otro lado. Y por eso, aun sin conocernos personalmente, cuando nos hemos visto (como la otra noche) o cuando hemos hablado (aunque haya sido sólo por teléfono),  ha sido como si nos conociésemos de toda la vida. Porque tenemos mucho en común además del número de temas estudiados y de horas invertidas en esta locura. 

Muchísimas gracias a todos, a los compañeros que conocí la otra noche y a los que no conozco pero que, ojalá, podamos conocernos pronto, ¡¡a ser posible en la Escuela!! :) (Jaspe, Carteles... ¡tenemos que conocernos y tiene que ser este año!) Porque, si hubo algo que nos nació espontáneamente al despedirnos la noche de la cena fue lo de "¡a ver si volvemos a quedar el año que viene!" Pero, claro, al momento corregíamos: "Bueno... esperemos no volver a quedar el año que viene post-test... ¡Mejor que sea ya como compañeros en la Escuela!"


Los días siguientes, aunque parezca mentira, he estado de vacaciones, pero no he parado. De hecho, después de casi una semana, continúo agotada. Eso sí: han sido días geniales en los que he hecho cosas diferentes. Pero, sobre todo, han sido especiales porque he podido compartirlos con mi hermana, mi novio (en la medida en que el pobre ha tenido algo de tiempo libre) y mi madre ¡Gracias a los tres! 

Y gracias a todos los que habéis estado ahí antes, durante y después de este examen. A los compañeros, pero también a todos los demás, a mi familia y a mis amigos, a los que habéis estado pendientes de mí continuamente. Si algún día llego al final del camino, habréis tenido mucho que ver en ello.

Otra alegría de estos días han sido los aprobados de algunos compañeros (algunos conocidos personalmente desde hace años) y otros no conocidos en persona, pero a los que he leído y seguido muchísimo durante años. Me ha sabido fatal cuando les he visto suspender en otras ocasiones y ahora, de verdad, me alegro al leer su aprobado: Loira, deiure, Laurch9 (a la que tuve el placer de conocer el domingo pasado) Sara-la-opositora... ¡Y tantos otros! Todo gente que ha aprobado tras muchísimo tiempo de esfuerzo y cuya historia anima a continuar, a tener valor y a coger el toro por los cuernos. Además, gente tan estupenda, personas que sabes que de verdad van a desempeñar su función desde la vocación y la honestidad. ¡Enhorabuena a todos! 
Por cierto... En relación con esto último, os anticipo que la próxima entrada de este blog no la escribiré yo, sino uno de esos compañeros cuyo aprobado, como os digo, me ha alegrado especialmente. Seguro que os encantará. De hecho, la entrada está escrita desde hace días, aunque está sin publicar. ¡En breve la tendremos aquí! ;)


Y, bueno... ¡ahora a esperar a que salga la nota de corte! Yo estos días he conseguido desconectar casi al 100% del test. Pero, claro, desde el lunes próximo, que sabemos que en cualquier momento se publicará la nota de corte, supongo que algo más nerviosa sí que voy a estar. ¡Sobre todo si se retrasa mucho! ¡¡Ojalá hayamos tenido suerte todos!! Y ojalá el "curso" 2010-2011 sea un año de celebraciones para todos.

Sólo una cosilla más... Lo siento, pero no puedo irme sin contároslo. ¿Os acordáis de la foto que os enseñé (hecha por mi novio y mi hermano) del mapa de las aulas del examen test en Barcelona? 
Ese mapa, ese sitio, son para mí la viva imagen del "día de la marmota", de la sensación que os describía en el post de hace unas semanas
Justo al lado de donde está ese mapa dejé mi coche aparcado el domingo y allí se quedó hasta que el miércoles lo cogí para marcharme de Barcelona. Pues bueno, no os lo vais a creer, pero en ese mismo sitio, en la puerta del sitio del examen, nada más coger el coche, pinché (o más bien reventé) una rueda. Y allí me tuve que quedar durante hora y pico, esperando a la grúa para que viniera a llevarme a un taller donde cambiar la rueda para poder hacer marcha. ¡Justo allí, a menos de 100 metros de la rampa del edificio que todos los que nos examinamos en Barcelona conocemos a la perfección! Ese sitio en el que siempre tengo ganas de estar el menor tiempo posible. Me pareció totalmente surrealista. Esa hora y cuarto, a 30 grados, al sol, a las dos del medio día, fue la gota que terminó de colmar el vaso: definitivamente... ¡espero no tener que volver por allí!

Dentro de muy poco, volveré al estudio, aunque no será antes de que salga la nota. Entre tanto, os dejo aquí unos "souvenirs" de mi semana vacacional.

¡Besos a todos! ¡Nos leemos pronto!






lunes, 31 de mayo de 2010

Cosas mías

Y... ¡aquí estoy otra vez!

Batiendo record en el número de entradas por semana e, incluso, por día. Pero en ésta voy a enrollarme muchísimo menos que en la anterior, porque lo único que quería era enseñaros las fotos que he hecho esta tarde (casi noche) en mi paseo habitual con la perra. Parece que en los últimos días lo más interesante que me ocurre para contaros es siempre paseando a la perra. Pero, en realidad, es que es casi lo único que hago además de estudiar. Estoy aquí, "en el exilio". Y, aunque mi ex-vecino diga que vivo "en pecado", en las últimas semanas casi no veo a mi novio más que en fotos :)

Por cierto, ¿conocéis a la perra? Es la que tenía en mi avatar.



En cualquier caso, lo que quería enseñaros son las fotos son de un paisaje que ME ENCANTA. No es ningún paisaje exótico. Supongo que, en realidad, no es un paisaje tan especial, pero siempre me ha gustado. Es el paisaje de los arrozales que hay en toda esta zona. Me encanta cuando están encharcados, como ahora. Por eso, cuando he salido con la perra, he cogido la cámara y he ido bien rápido, porque quería llegar a "pillar" el atardecer. ¡Y vaya si lo he pillado!


Pero vamos, si tenía tanto interés en que fuese hoy y no podía esperarme al 21 de junio es porque en cuestión de DÍAS el aspecto de este paisaje no tendrá nada que ver. Y no digo que vaya a gustarme menos, al contrario... dentro de NADA todo lo que hoy es campo inundado será verde. Pero verde, VERDE... ¡Ya os enseñaré alguna foto cuando pase el examen!

Llevo toda la vida viendo el proceso, año tras año. Pero cada año me vuelve a encantar :) y a lo largo del año digo mil veces la frase "¡qué bonitos están los arrozales!" Ahora, cuando se la oigo a mi novio, ya no sé si lo dice en serio o si está riéndose de mí :)

En fin... eso es todo por hoy. Como véis, esta entrada mucho más tranquila y pacífica que la anterior :) 

Sólo una cosa más: una foto del cielo cuando he vuelto de los arrozales, justo antes de subir a casa:


Y, ahora sí... ¡buenas noches! :)

viernes, 14 de mayo de 2010

Tarta de queso y mermelada de fresa

     Hoy es mi tarde libre y, puesto que me propuse en su momento que este rincón virtual no estaría dedicado única y exclusivamente a la oposición, sino que estaría a medio camino entre la oposición y el resto de cosas que me gustan o me interesan, hoy voy a compartir algo diferente con vosotros: la merienda.

     Creo que ya os comenté que mi hermana pequeña es cocinera. No digo que sea aficionada a la cocina, no... Estudió Hostelería y Restauración, luego se fue al Cordon Bleu de París y ahora está haciendo un curso de sumiller en Madrid y trabajando en un hotel. Vamos, que la tía es una profesional de la cocina.

     Yo, evidentemente, no puedo competir con ella. Sin embargo, cocinar es algo que me ha encantado desde siempre. Estaba en tercero o cuarto de EGB y me encantaba quedar con alguna amiga los viernes por la tarde para experimentar haciendo bizcochos y pastitas que a menudo resultaban incomestibles  pero que nuestros sufridos padres alababan y se comían hasta el final... :)

     Después, durante muchos años he cocinado bastante mientras vivía en casa de mis padres. A veces cocina "del día a día" y a veces cocina "por placer". 
     Actualmente, por cuestión de tiempo, me limito casi exclusivamente a la cocina "de supervivencia", que no es ni siquiera "cocina del día a día", sino que está varios escalones por debajo y comprende todo aquello que no requiera más de diez minutos de preparación. A la escasez de tiempo se une la escasez de medios: vivo en una casa estupenda, pero una casa MUY antigua con una cocina que no es de leña, pero poco le falta. Uno de los fogones me lo "clausuraron" cuando vinieron a hacer la inspección periódica del gas porque no estaba en condiciones. Y los otros... ¡ya veremos qué pasa cuando vuelvan a visitarme, porque me veo sin cocina al paso que vamos! :) En cuanto al horno (es también a gas, es un "todo en uno", junto con la encimera), no se puede graduar la potencia. Puedes elegir si quieres encenderlo de arriba o de abajo, pero no simultáneamente arriba y abajo. ¡Vamos, que entre una cosa y otra se quitan las ganas de cocinar! Entre otras cosas, porque el resultado final siempre es bastante incierto.

     Aun así, siempre que puedo aprovecho y trato de hacer alguna cosilla. Hace poco le sugerí a mi hermana que, para obligarnos a cocinar las dos hiciésemos un blog de cocina, escribiendo cada una una entrada una vez a la semana. Porque ella, evidentemente, cocina, pero lo hace casi siempre en el trabajo y cuando llega a casa no encuentra momento de cocinar por placer.  Y pensamos que si hacíamos juntas lo del blog, así las dos nos obligábamos un poco a practicar la "cocina por placer", que a ambas nos encanta pero que tenemos casi olvidada. El blog, sin embargo, continúa por inaugurar...

     En las últimas semanas, sin embargo, he tenido varias ocasiones en que, por una razón o por otra, he tenido que cocinar alguna cosa fuera de lo habitual. Y, precisamente, como hoy tengo una merienda-cena en casa de una amiga, ayer aproveché y preparé una tarta de queso que últimamente se ha convertido en mi postre estrella porque es rápido, está rico y se adapta a mi precariedad de medios, porque no requiere ningún tipo de cocción: 

La tarta (fría) de queso con mermelada de fresa.

Os cuento la receta con detalle, por si a alguno os apetece probar. 

Los ingredientes son
- 400 gramos de galletas (yo uso galletas tipo Digestive)
- 250 gramos de mantequilla
- 1/2 litro de nata líquida
- Una tarrina de queso Philadelphia 
- Medio vaso de azúcar
- 6 placas de gelatina
- Un tarro de mermelada de fresa


1. En primer lugar, triturad las galletas. Podéis hacerlo con una maza y un mortero o de la forma que más fácil os resulte, lo importante es que queden bien picaditas. Hechas migas literalmente. Ésta es la parte más aburrida para mi gusto, aunque mucha complicación no tiene.


2. Derretid la mantequilla en el microondas e id mezclándola con la galleta triturada, de forma que la galleta empape bien la mantequilla y vaya formando una masa lo más uniforme posible. Si es necesario, pasad la masa por la batidora para que los trozos de galleta pasen desapercibidos y formen una masa lo más homogénea posible con la mantequilla.

3. En un molde desmontable untado con mantequilla cubrid el fondo con la masa de galleta y mantequilla, que será la base de la tarta.

4. Coged las láminas de gelatina e introducidlas en una cacerola con un dedo de agua fría. Dejadlas ahí mientras chupan el agua y se van hinchando. Por ahora mantenedlas en agua fría, no las pongáis al fuego. 
La gelatina puede ser, por ejemplo, como ésta:


5. Batid muy ligeramente la nata con la batidora. Añadid el queso y seguid batiendo y, después, poco a poco, el azúcar.

6. Sacad las láminas de gelatina del agua una vez se hayan hinchado, escurridlas un poco y reservarlas. Tendrán un aspecto más o menos parecido a éste:


     Podéis poner la misma cacerola al fuego con muy poquita agua, la mínima para que sea posible disolverlas. Una vez caliente el agua (no hace falta que llegue a hervir), apartadla del fuego e introducid las láminas de gelatina y deshacedlas dando vueltas con una cuchara o una espátula de madera. 

7. Una vez diluída, id añadiendo a la cacerola con la gelatina (NO AL REVÉS) la crema de nata, queso y azúcar. Añadidla poco a poco y sin dejar de dar vueltas con la cuchara de madera, para que se mezcle bien con la gelatina diluída. 

8. Una vez mezclada, llenad con la masa el molde desmontable, sobre la base de galleta que ya habéis puesto y metedlo en la nevera.


9. Cuando lleve un par de horas y haya empezado a solidificarse podéis cubrir la superficie de la tarta con una capa generosa de mermelada de fresa o de arándanos, o de moras o de lo que os apetezca... Yo he puesto un bote entero y ha sido de mermelada de fresa.



      Si no os apetece que queden trocitos de fresa o pepitas, podéis pasar la mermelada por un colador, de manera que quede una textura más fina, pero es cuestión de gustos y muchos a lo mejor preferís precisamente que "se noten" los trocitos de fruta.


10. Volved a meter en la nevera y mantenedla ahí durante varias horas más.

     Cuando vayáis a tomar la tarta, antes de desmoldarla, podéis pasar un cuchillo por la pared del molde, para aseguraros de que la tarta no se queda adherida. Así cuando abráis el molde sabéis seguro que no se os va a ir detrás un trozo de tarta. En cualquier caso, no tengáis prisa: cuanto más cuajada quede la tarta, mejor. Vale la pena hacerla con antelación suficiente o bien esperar un poco antes de atacar.


     Yo la mía la hice ayer, pero es para una merienda-cena que tengo dentro de un rato casa de una amiga. Si puedo, haré alguna foto de la tarta cuando esté cortada. Si no, tendréis que conformaros con fiaros de mi palabra: tiene una pinta buenísima... ;)

     ¿A vosotros os gusta cocinar? Desde luego, si os gusta la tarta de queso, probad con ésta. Es muy fácil de hacer y muy resultona para cualquier ocasión. Ya me contaréis si os animáis :)

domingo, 21 de marzo de 2010

Ya es primavera


Pues sí... ¡Ya es primavera! :)

La verdad es que, de entrada, no puedo decir que me alegre porque, con todo el tiempo que he perdido en estos últimos meses, pensar que ya es primavera es pensar que el primer examen está a la vuelta de la esquina, que el tiempo vuela y que la situación actual (la mía) dista mucho de lo que, en teoría, debería ser según los planes que me hice después de mi visita por el Supremo. Por eso, durante las últimas semanas, al hacerse patente que los días van siendo más largos y que el final del invierno es inminente, me agobio un poco de pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Y la semana que viene ya se notará una barbaridad, porque el sábado por la noche tocará cambiar la hora, cosa que a mí me suele descentrar un poco. 

Pero bueno, no pasa nada. Durante la última semana, desde que salió la convocatoria, me he propuesto pensar en positivo:

Sí, es verdad que el tiempo vuela, que a menudo no lo aprovechamos como deberíamos y que muchas veces nos proponemos metas que no llegamos a cumplir. Y sí, en parte agobia pensar que, en un abrir y cerrar de ojos, estaremos otra vez haciendo el test (algunos de nosotros por enésima vez). Sin embargo, eso no es del todo malo. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el test nos tiene que ir fenomenal a todos, que muchos nos tomaremos algún día libre después del examen y que, cuando pase, estaremos super motivados pensando en el primer oral. Así que, aunque es verdad que los últimos meses no han cundido, los próximos tres meses tienen que cundir y VAN A CUNDIR una barbaridad.

Y, dicho eso... la llegada de la primavera se convierte en un notición, ¿no? 
Porque ver que los días alargan y que hace mejor tiempo es motivo de alegría. 
Más horas de sol, menos frío... así que, cuando salgamos de cantar todavía quedarán muchas horas de luz para ir a correr al aire libre, para dar un paseo o para lo que se nos antoje.
Además, en breve dejaremos de necesitar el abrigo y podremos volver a llevar ropa fresquita, que es algo que a siempre me hace ilusión.  
Por otra parte, no sé a vosotros, pero a mí me gusta muchísimo salir a tomar algo o a comer al sol. El año pasado me propuse (y cumplí) encontrar un momento para salir a comer al sol siempre que pudiera. Y la verdad es que me sentó muy bien. En invierno, aunque nos obliguemos a salir, no es lo mismo. De hecho, es que en general, lo que apetece es estar en algún sitio calentito. En cambio,  cuando ya han pasado los meses de frío pero todavía no hace calor amodorrante para mí es un regalo salir a comer al sol. Así que este año creo que voy a repetir.
Además, seguramente voy a seguir  en el "exilio" varias semanas más y aquí tengo la terraza para poder estudiar al aire libre, cosa que hasta ahora no ha sido posible, pero que a partir de ahora va a ser más factible cada vez. 

Todas esas cosas la verdad es que siempre me llenan de energía, me hacen sentir mejor. Supongo que a casi todos. Así que eso, unido a que hay que meterle una caña brutal al estudio hacen de la llegada de la primavera un momento perfecto. Perfecto para estudiar con más ganas que nunca y para disfrutar al máximo los momentos de descanso, que es casi tan importante como lo primero. ¡Así que a aprovecharlo! 




Por cierto... que hay otra cosa estupenda de la llegada de la primavera... sólo que no lo he dicho antes porque es un poco más personal: dos de mis hermanas nacieron con la llegada de la primavera, una el 21 y otra el 22 de marzo :) Así que, hoy a la hora de la comida, toca celebración. 
¡Muchas felicidades, pequeñas! ;)








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Durante los últimos años, OPOSITORA A JUDICATURAS (¡ojalá que por poco tiempo!). Pero en los ratos libres intento seguir siendo YO.
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