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jueves, 24 de marzo de 2011

Nunca digas no puedo más...


 ¡Hola a todos!

¿Cómo estáis? Aunque parezca mentira, desde el examen y el comienzo de las vacaciones, es la tercera vez que me siento delante del ordenador para empezar una entrada. Espero que, por fin, ésta vea la luz. 

Esta temporada no ha sido fácil. Para no mentir, las vacaciones fueron estupendas. Desconecté, descansé, hice muchísimas cosas... Y, por supuesto, fui al cine todas las veces que pude. Sin embargo, la vuelta a la realidad fue como una bofetada. Mi sensación el día que volví a coger los temas fue la de "soy un fraude". Sentí que no podía con ello. Que, si no había aprobado, era porque no merecía conseguirlo. Mi sensación fue la de que, en realidad, no me sabía ni un tema del programa. Y, aunque en realidad sé que no es así, todavía no he conseguido quitarme esa losa de encima. Y esa sensación ha desembocado en una apatía que no es normal en mí. Siento que no puedo con ello.

Mi preparador, mi padre y todos los que me conocen dicen lo contrario. Dicen lo mismo que creía yo hace dos meses: que puedo con ello, que la mayor parte del esfuerzo está hecha y que hay que seguir adelante como sea. Pero esto es un camino largo. A veces, con baches que se hacen eternos y, por mucho que razonemos y por mucho que nos digan, no es tan fácil seguir adelante.

Sin embargo. Tengo que ponerle punto final a esta mala racha. Mi novio, últimamente, no deja de preguntarme en qué me puede ayudar. Pero soy yo quien tiene que hacerlo. Los demás pueden ayudar estando ahí, pero es uno mismo el que tiene que hacerlo, que reunir fuerzas suficientes para salir de la cama cada día y coger el todo por los cuernos. Y yo, hasta ahora, estoy viendo pasar los días por delante de mí sin conseguir avanzar en nada. Agobiada, malhumorada y tristona. Y lo peor es ¡que no tengo motivos!

Muchos lo sabéis y a los que no, os informo ahora: este verano me caso :)) 
Cuando pusimos la fecha de la boda, hace ya un año, sabíamos que, llegado el momento, podía ocurrir que hubiese aprobado la oposición o, podía ser, como ha ocurrido, que siguiera en la misma situación. Sin embargo, necesitaba dar ese paso, saber que la vida sigue, y que iba a seguir igual aunque no hubiese conseguido aprobar. El tener tomada esa decisión ha sido muy importante para mí. Me ha ilusionado muchísimo y ha resultado muy alentadora en muchos momentos. Porque, pese al fracaso en la última convocatoria, veo que hay cosas estupendas en mi vida. En definitiva, aunque sea repetitivo: que la vida sigue y no se limita, ni mucho menos, a la oposición.

Lo que no me esperaba es que, llegado el verdadero bajón, el bajón  de la vuelta al estudio, ni siquiera la perspectiva de la boda consigue animarme. La vida sigue, es verdad. Y con cosas muy buenas. Pero no consigo evitar que me vengan pensamientos negativos a la cabeza constantemente. Pienso que no lo voy a conseguir y que, encima, me voy a encontrar con treinta y tantos, sin haber ejercido en mi vida y sin saber hacer la "o" con un canuto. Y todo por lo de siempre: la falta de fe. Sobre todo, la falta de fe en mí misma, claro. El autosabotaje puede ser una fuerza muy poderosa, pero hemos de saber reconducirla para jugar a nuestro favor y no en nuestra contra. No puedo seguir tirando piedras sobre mi propio tejado.

Hay que volver a atreverse, lanzarse y confiar, aun sin saber cuál va a ser el resultado final. Porque existe la posibilidad de que me estrelle, es verdad, pero también puede ser que consiga aterrizar sobre mis propios pies. Y si no me lanzo, es seguro que no lo conseguiré. Hay que echarle un par de ovarios a este tema. Aunque cueste. Estoy cansada psicológicamente. Muy, muy cansada. 

Pero esto no puede seguir así. Ha llegado el momento de dar un puñetazo en la mesa, levantarse y decir "¡Ya está bien!" Ya está bien de lamentos, de dudas, de regodearme en la incertidumbre. Esto últimos días me he acordado varias veces de las palabras de Goytisolo: "Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola..." pero "nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo." 

A veces son muy fuertes las ganas de tirar la toalla... Y aumentan a cada año que pasa. Pero tengo que volver a intentarlo. Intentarlo de verdad. No puedo dejar que los días vayan pasando de largo uno tras otro, escapándoseme de las manos, vacíos, cuando podría estar sacándoles mucho partido.

Y, como he tomado esta decisión, la decisión de "coger el toro por los cuernos", tenía que plasmarla aquí. Porque, aunque pueda parecer que tenía el blog olvidado, no es así. El silencio de este tiempo se corresponde al cien por cien con mi estado de ánimo. Pero "ya está bien" también de tanta sequía bloggera.

Justo el día que escribí la última entrada hacía un año que había inaugurado este blog. Y, durante este año, el blog ha sido para mí algo muy bueno. Recuerdo que Jaspe me lo dijo en su día: que el abrir el blog me iba a reportar muchísimas cosas muy buenas. Y ha sido así. Me habéis aportado muchísimo con vuestros comentarios, con vuestras experiencias, con vuestros ánimos... Y me ha servido también en gran medida para aclarar las ideas. Para plasmar pensamientos que, a veces, es muy bueno sacar fuera. Me ha servido, incluso, para comprometerme más firmemente a cumplir objetivos. Y por eso hoy vuelvo a escribir aquí: porque, aunque mañana o pasado no me cundan como debería, estoy decidida a emprender un nuevo comienzo. A coger el toro por los cuernos y a salir del bache como sea. Si después de eso no salen bien las cosas, entonces ya veremos. Pero pueden salir bien y tengo que apostar por ello.

Gracias a todos los que habéis estado ahí conmigo todo este tiempo. Antes y después del examen. En persona, por teléfono o a través de internet. Y gracias a todos los que lleváis leyéndome pacientemente durante este año, escribiendo y haciendo posible que este Cajón Desastre siga adelante :) Así que, aunque sea con retraso, ¡feliz cumple-blog a todos! 




domingo, 2 de enero de 2011

¡Atrévete!

¡Hola a todos!

En primer lugar, espero que hayáis disfrutado estos días. Y, sobre todo, os deseo lo mejor para este año recién estrenado.

Son muchas las sensaciones que he tenido durante estas últimas semanas. Y van intensificándose todas ellas mientras avanzan los días. 
Por un lado, la ilusión de cumplir un sueño.
El cansancio.
La angustia, la tensión y el mal humor, que me convierten en la persona más irritable del mundo y, al mismo tiempo, en la más necesitada de mimos.
Los arrepentimientos y lamentos del tipo "por qué no habré sido capaz de aprovechar más estos meses." 
El agradecimiento a todos los que de un modo u otro han estado cuidando de mí, apoyándome desde cerca y desde lejos, acordándose, rezando por mí... Ese también es un sentimiento muy importante. Aunque, al mismo tiempo, conlleva una especie de "carga" ya que, por otro lado, no puedo evitar sentir cierto temor a decepcionarlos a todos. Porque para algunos supondría una gran alegría mi aprobado. Para mis padres, evidentemente. Pero para mi novio, sin ir más lejos, cada día de oposición supone también un sacrificio, aunque lo haga a gusto y me apoye de todo corazón. Y hay muchas personas que  me quieren, que se preocupan y que de verdad confían en que va a ir bien.
El miedo al fracaso también está ahí. Aunque no es miedo a un "fracaso vital" o algo así. Al contrario. Si hay algo que me mantiene contenta y con algo de tranquilidad es SABER que, de verdad, mi felicidad no depende de este examen. Que mi vida va a seguir adelante igual. Que tengo mil motivos para estar contenta. Y que 2011 va a ser, como muchos sabéis, un año muy especial para mí. Salga como salga esto. Y no es que piense abandonar si no apruebo este examen: al contrario. Ahora mismo tengo claro que, aunque saliera mal, no podría tirar la toalla porque me siento capaz de conseguirlo. Más que en mucho tiempo. Pero si, aun volviendo a intentarlo, volviese a fracasar, evidentemente, me dolería. Pero sé que podría ser igualmente feliz.

Aunque parezca mentira y sea mucho menos importante, más que ese miedo al fracaso es más intenso el miedo visceral. El miedo a la angustia que se vive en el Supremo... a las horas previas, al examen... A todo lo que ya os he dicho en otras ocasiones. Y es que, una vez más, iré a Madrid con el programa peor de lo que querría. Con temas que casi seguro no me va a dar tiempo a volver a mirar de aquí al examen, que no me repaso desde la edad de piedra y que, si salen, no podría decir de ellos más que los títulos de los epígrafes. Son temas de "con la venia, me retiro". Otros los llevaré cogidos con alfileres...  Y sé que, desde fuera, habrá muchos que no lo entenderéis. ¿Cómo puede haber temas que, si salen, significan "adiós y buenas tardes" después de casi siete años en esto? No me voy a poner a explicarlo,  pero sé que la mayoría de los que estáis en la brecha lo entendéis perfectamente. Habrá quien piense que es para darme de bofetones. Pero, tranquilos, que de eso ya me encargo yo y no hace falta que me lo recuerde nadie :)

Sin embargo, el no llevar el programa como a mí me gustaría no significa ni mucho menos que vaya a salir mal. Como siempre dice mi novio, "con que te sepas cinco temas, puedes aprobar". Y, desde luego, los cinco temas sí que los supero... :)  Puedo tener muy mala suerte y, a menudo, Murphy suele jugárnosla en este tipo de situaciones. Los temas de la lista negra están ahí y pueden salir. Y ltambién los temas que van cogidos con alfileres. Pero también están ahí esos otros temas, que son muchos, que sabría recitar de memoria aun estando dormida. 

Sé que, a pesar de todos esos temas, tengo probabilidades de aprobar y tengo que luchar por ellas. Dar todo lo que pueda hasta el final, porque cada tema que repasas puede salir. Luchar hasta el último momento. Y el último momento es aquel en que el presidente te invita a retirarte o aquel en que terminan los 60 minutos de examen, después de cantados los 5 temas, y sales fuera de la sala a esperar el "veredicto". No antes. No puedo rendirme antes ni dejarme apabullar por el tiempo que se me echa encima. Es necesario esforzarse hasta ese último momento en que tienes ganas de salir corriendo del Tribunal Supremo. 

Por cierto: mi amiga y compañera Luisa me ha regalado un bote de pegamento para pegarme a la silla una vez empiece el examen y no levantarme hasta el final. Así que no puedo fallarle :) Me he comprometido con mucha gente que me quiere pero, sobre todo, me he comprometido conmigo misma a que, bajo ningún concepto dejaré que el miedo me atenace. No me retiraré aunque todos los temas que salgan sean temas "cogidos con alfileres". Si me "atasco" en un tema, haré lo posible por "desatascarme", por seguir adelante, saliendo por peteneras si hace falta, saltando al punto siguiente o como sea. Pero me he comprometido a poner toda la carne en el asador en el momento del examen. A no tener miedo y ejercer mi derecho a hablar ante esos nueve señores durante sesenta minutos. Y si no les gusta, que me lo digan y me levanten ellos. Pero, si he de dar algun paso, esta vez será hacia delante. 

No dejéis de ver el vídeo que os dejo al final de la entrada.  Me encanta y, aunque parezca mentira, por lo mucho que me enrollo, es el motivo principal de mi entrada. Una amiga me lo envió hace unos días (dando completamente en el clavo), especialmente dedicado a mí. Desde entonces lo he visto varias veces y lo he tenido presente en muchas ocasiones. Sobre todo, el momento final... Ése en que se pone de manifiesto no sólo que hay que ser valiente sino que nuestros miedos, cuando nos enfrentamos a ellos y les plantamos cara, terminan evaporándose. 

Ojalá haya un poco de suerte porque, por mi parte, estoy decidida a ir a por todas.

Cuando haya noticias, las tendréis, pero no será antes del miércoles o jueves después de Reyes.

Entre tanto, ¡feliz Año Nuevo a todos! Y que os traigan muchas cosas los Reyes Magos.

¡Un abrazo y ánimo a todos los que os examináis a partir del día 10!



domingo, 7 de noviembre de 2010

No hay tiempo que perder

¡Hola a todos!

Como ya comenté hace un par de entradas, según el calendario, me toca examinarme después de Reyes, en la semana del 10 al 16 de enero. Eso significa que, contando con que hoy es 7 de noviembre (casi 8), me quedan aproximadamente 65 días para el examen. Yo, calculo que me tocará probablemente el día 12 o 13 de enero. Pero dependerá del ritmo con que sus Señorías regresen de las vacaciones navideñas (¡por Dios, espero que los Reyes se hayan portado bien con ellos y regresen con espíritu navideño!)
En cualquier caso, en vista de que el tiempo vuela y de que últimamente la ANSIEDAD me ha bloqueado hasta el punto de impedirme avanzar, hoy he repasado nuevamente mi planning. Lo he retocado y la conclusión es... ¡QUE NO TENGO TIEMPO QUE PERDER! Tengo, incluso, la sensación de que ya llego tarde. Pero bueno, sólo puedo hacer una cosa: aprovechar el tiempo que me queda.


No puedo permitir que vuelva a ocurrir ni un sólo día más. Pero qué difícil es a veces romper el círculo, ¿verdad? A mí hay una cosa que me descompone y es recordarme a mí misma en situaciones anteriores estando en Madrid, en el hotel primero, en el Supremo después... Luego otra vez al hotel, vuelta al día siguiente... ¡Os aseguro que me supera!
Ayer un amigo me decía que lo relativizara. Y es que es verdad, no es tan importante. Gracias a Dios mi felicidad no depende de aprobar este examen. Ni siquiera de aprobar la oposición. Sin embargo, sirve de poco pensar en eso cuando estás en el Supremo. Una amiga que aprobó el año pasado me decía que ella no lo había pasado nunca tan mal como a las puertas del Supremo. Ni siquiera en una ocasión en que había tenido que pasar por una operación de verdadero riesgo. Es irracional. Es ridículo para cualquiera que no lo haya vivido... Pero eso no es excusa para dejar que los nervios, que la angustia nos atenace. Tenemos que ser capaces de dar lo mejor de nosotros mismos. Tenemos que intentar relativizar, es verdad. Pero, sobre todo, tenemos que intentar no pensar en negativo. Al contrario: pensar en nosotros cantando con seguridad ante el tribunal los temas que mejor nos sabemos, que esos también están en el saco. Imaginarnos saliendo felices de la sala después de haber cantado los cinco temas y luego leyendo nuestro aprobado.

Definitivamente: las mayores trabas no nos las ponen ni los temas, ni el Tribunal... Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y yo llevo meses con altibajos (como todos) pero, sobre todo, llevo meses practicando el autosabotaje de que hablaba Sara en su entrada, allá por el mes de julio. Teniéndolo todo a mi favor, durante bastante tiempo no dejo de ponerme la zancadilla a mí misma una y otra vez. Y esto no puede seguir así. 

Sin embargo, todavía tengo la oportunidad de aprobar este examen. Incluso la oportunidad de aprobar esta oposición. Y tengo que aprovecharla.

Mi plan está hecho, los temas y el tiempo distribuídos. Espero ser capaz de cumplirlo (TENGO que hacerlo). Pero, aun así, si no lo consigo, tengo que lograr, por todos los medios mantener la calma, controlar los nervios, vivir al día y pensar que, aun incumpliendo el plan, se puede aprobar: ¡Sólo hace falta que nos sepamos 5 temas! ¿No es así? :) Y a eso, al menos, espero llegar. ¡Pero el objetivo es, a toda costa, cumplirlo!

Desde hoy voy a intentar por todos los medios centrarme exclusivamente en el plan de cada día. Ni siquiera en el plan semanal o en el plan de cada clase. Sino centrarme en, sea como sea, dejarme la piel por estudiar los temas que tocan para cada día. En dominar cada tema que me estudie. Como si de ese tema y de ese día dependiera el resultado final. Porque, de hecho, de cada uno de esos temas y de cada día de estudio depende casi por completo el éxito de la misión :)

Este año la Navidad, para mí, empezará a partir del 12 de enero aproximadamente. Y no os podéis imaginar lo poco que me apena no participar de las fiestas navideñas "oficiales". La gente me dice "vaya, te vas a pasar las Navidades encerrada..." Y yo me río internamente porque pienso "¿Las Navidades? ¡En marzo hará siete años que estoy encerrada...! ¡Ojalá después de "estas Navidades encerrada" haya algo que celebrar!"

En fin, chicos... ¡mañana a empezar de nuevo!

¡Un abrazo a todos y mucho ánimo con la semana!
lunes, 13 de septiembre de 2010

We can do it!

¡Hola a todos!

¿Cómo estáis? ¿Cómo van los ánimos?

Llevo un mes entero sin escribir, pero es que, de verdad, el verano ha sido de locos y durante las últimas semanas me impuse a mí misma una restricción de uso del ordenador aunque sólo fuera para paliar la pérdida de tiempo ocasionada por tantas otras cosas, y para intentar centrarme al menos un poco más. Entre unas cosas y otras, ha sido uno de los veranos más raros de mi vida.

Ahora, por fin, pasada la boda de mi hermana y la resaca correspondiente (que duró días), puedo decir que estoy de verdad !en el buen camino". Mejor que hace muchísimo tiempo.

Si repaso uno por uno los buenos propósitos de mi última entrada, en plan "Diario de Bridget Jones", problemente terminaría sintiéndome frustrada. Algunos los he cumplido. Otros no he llegado a cumplirlos pero el intento de conseguirlos ha supuesto ya de por sí una mejoría. Y otros, símplemente, se quedaron en eso: en buenos (e incumplidos) propósitos.

Sin embargo, desde mi última entrada hasta ahora, las cosas han seguido cambiando a mejor para mí.

La publicación del calendario de exámenes fue, desde luego, definitiva. Me quedan aproximadamente cuatro meses para el examen, que es más de lo que en principio esperaba. Y eso, después de lo poco que me ha cundido el mes de agosto, ha sido una inyección de moral.
Creo que, en gran medida, gracias a eso he visto por fin que, de verdad, tengo posibilidades de conseguir mi objetivo. Que, claro está, es aprobar la oposición pero, primero, aprobar el segundo examen, que es el que tengo más cerca y requisito sine qua non para pasar el último examen.
El caso es que esta vez, de verdad, creo que puedo conseguirlo y eso me está haciendo subir como la espuma. 

También es verdad que si ahora estoy rindiendo no es, ni mucho menos, gracias a la fecha ni al dichoso calendario de exámenes ni a un momento de inspiración divina. 
Es el fruto (o eso creo yo) de muuuuchos meses de esfuerzo, de caer un día sí y otro también y volver a levantar pese a no tener confianza en mí ni en "el éxito de la misión" y de fracasar una y otra vez en los objetivos propuestos.  Pero el caso es que gracias a no haber tirado la toalla, pese al rendimiento casi nulo de tantos meses, aquí estoy :) 

Y, que conste: eso de "no tirar la toalla" en muchas ocasiones se debe a la tenacidad, a la seguridad de que vamos por el camino correcto. Pero también en algunos momentos se ha debido (al menos en mi caso) a que si no es por el camino que teníamos trazado, no sabemos por dónde tirar. Y, simplemente, seguimos adelante porque es lo menos complicado, no porque seamos unos valientes. Por eso y porque otras personas que están a nuestro alrededor y que nos quieren no nos dejan saltar del barco y huir a nado. Precisamente porque confían mucho más que nosotros en que podamos llegar a buen puerto.

Sea como sea, el caso es que hoy he ido a cantar después de tres días de estudio intenso de verdad. Creía de corazón que no iba a volver a ser capaz de estudiar como estoy estudiando estas últimas semanas. Creía que, si alguna vez aprobaba, si conseguía llegar a la meta, sería arrastrándome y por pura casualidad. Pero que no volvería a verme a mí misma con ilusión estudiando los temas de siempre. Y mucho menos con confianza. No ya en mí, sino en las posibilidades de aprobar. 
Y, vamos, lógicamente, sé que es posible que no apruebe. Pero últimamente, cada vez más, parece que a lo mejor no es tan imposible como parecía. 
Esta vez siento que, de verdad, merece la pena dejarse la piel porque a lo mejor en esta ocasión sí que sirve para algo más que en las ocasiones anteriores. ¡Ojalá sea así!

En cualquier caso, el haber recuperado la ilusión y las ganas que tengo ahora mismo para mí ya supone una alegría tremenda. Durante mucho tiempo mi ánimo había ido decayendo. Por unas cosas o por otras, el caso es que durante demasiado tiempo no ha habido manera de rendir al cien por cien (¡¡¡a veces ni al uno por cien!!!) Y mi ánimo, mi confianza y mi autoestima han ido bajando poco a poco... pero cada vez más profundamente, al fondo de un hoyo del que no creía que fuera capaz de salir. Estaba convencida de que, definitivamente, los seis años de oposición habían quemado mis ganas, mi espíritu y mi capacidad de concentración. Pero resulta que no... porque mi ritmo en los últimos meses ha ido aumentando poquito a poco y ahora noto que, por fin, soy cada vez más "yo"

Así que, si alguien se ha sentido así en algún momento (que me consta que sí), que piense que ahí debajo de toda esa apatía, de toda esa falta de entusiasmo sigue estando lo mejor de nosotros mismos, que conservamos todas nuestras aptitudes, a las cuales hemos de sumar, además, la experiencia de estos años que no puede haber caído en saco roto, aunque a veces nos parezca que este tiempo no ha supuesto más que puro desgaste de nuestras mejores cualidades.

Ayer se lo decía a mi novio: creía que no iba a volver a ser capaz de estudiar como estoy estudiando ahora. Me contestó que él confiaba plenamente en mí y en que lo conseguiría, que no le cabía ninguna duda de que podía hacerlo. Y (como ya me ha dicho millones de veces), que estaba convencido de que en el momento en que yo confiase también en mí, aprobaría la oposición.

Desde luego, no sé si este cambio de ánimo me conducirá a un resultado distinto del que he obtenido hasta ahora. Pero lo que sí sé es que este cambio no es fruto de un subidón post-cante, sino que se ha ido produciendo paulatinamente. Y, pase lo que pase, por lo menos ahora me siento bien. Encuentro sentido a cada día y tengo ilusión por cumplir el plan. Y, si bien es cierto que eso simplemente no es garantía del éxito, estoy convencida de que con esa moral tengo más probabilidades de llegar a buen puerto. Y si, aun así, no llego, tendré la tranquilidad de haber puesto toda la carne en el asador.

Hace unos días me llegó un póster que encargué por internet. Es una copia de un cartel de 1942 que hizo un ilustrador norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial, motivando a las mujeres a trabajar en las fábricas ante la escasez de hombres, que se encontraban en el frente. Yo esto no lo sabía, lo averigüé hace poco. Hasta ahora, para mí esa imagen no era más que el avatar de una compañera (Loira) del foro (si no me equivoco, acaba de empezar en la Escuela Judicial).  Y esa imagen me recordaba a ella, a su fortaleza y a su tesón, que siempre he admirado.
La imagen en cuestión, por lo visto, terminó por convertirse en un icono feminista, aunque no es por eso por lo que compré el póster y por lo que decidí colgarlo en la pared en la habitación donde estudio. Después de todo lo que os he dicho ya, tampoco hace falta explicar mucho más, ¿no?




¡Muchísimo ánimo a todos! ¡Un abrazo y que no decaiga!



lunes, 2 de agosto de 2010

Soltar lastre y coger impulso

¡Hola a todos!

¿Cómo estáis? Después de casi un mes, aquí estoy de nuevo.

Perdonad (otra vez) por la desaparición, pero es que, entre unas cosas y otras, he estado completamente desconectada del blog (del mío y de los vuestros también), pero iré poniéndome al día :)

El último mes ha sido un mes "raro". Se me ha pasado rápido, pero al mismo tiempo, como han ido pasando muchas cosas, parece que hace muchísimo tiempo desde que hicimos el test.

El estudio ha ido cada vez mejor, podemos decir que ha ido in crescendo, al igual que mi motivación, pero, al mismo tiempo, no he llegado a alcanzar el rendimiento que necesito porque he tenido bastantes distracciones: mi hermana se casa dentro de tres semanas y, claro, es inevitable. El fin de semana pasado celebramos su despedida y, aunque no pude hacer todo lo que me hubiera gustado, inevitablemente me vi envuelta en toda la organización. Y, claro, ¡es que yo misma quería participar!

¡Pero esto no puede ser! Pasada la despedida, hasta la boda no tengo más remedio que quedarme fuera de los preparativos, discusiones y conversaciones sobre el tema... ¡Porque tengo que estudiar!

Tengo que estudiar y, además, tengo que hacerlo A MUERTE. Tengo ganas de dar el 110% y de llegar con el temario machacado al primer oral. Porque, evidentemente, no sé cómo saldrán las cosas. Pero en esta ocasión, por primera vez, aunque sea remotamente, siento que puedo conseguirlo. Probablemente porque, más que nunca DEBO conseguirlo porque, prácticamente puede decirse que no me queda más remedio. Porque, como ya escribí, no puedo decir que esta convocatoria sea mi última oportunidad... ¡PERO CASI! :) Así que hay que apretar los dientes y echar toda la carne en el asador. Cueste lo que cueste.

Me encantaría tener mes y medio más respecto de la fecha que, según calculo, me puede tocar el examen. Pero nunca se sabe... Y a lo mejor ese mes y medio de más para el segundo oral resulta decisivo. Así que tampoco me quejo.

En cualquier caso, desde ya,  hay varias pautas que necesito poner en práctica, porque son las cosas en las que estoy fallando más y las que necesito mejorar para reforzar mis puntos más débiles:

1. Mantenerme un poco al margen de la vida familiar durante las próximas semanas porque, aunque apetezca participar, y más viendo a todos los hermanos de vacaciones, es momento de AISLARME y CONCENTRARME al máximo en el objetivo. Cuando llegue la boda de mi hermana, ese fin de semana desconectaré y lo disfrutaré, pero hasta entonces no hay otro remedio que desconectar.

2. Cumplir a rajatabla el HORARIO y, sobre todo, cumplir con las horas mínimas de sueño (normalmente nunca encuentro momento para apagar la luz y dormirme y la falta de sueño pasa factura y merma el rendimiento del día siguiente.

3. Encontrar un rato al día para HACER DEPORTE O SALIR AL AIRE LIBRE (al final nunca es una pérdida de tiempo porque despeja la mente y, ahora que todavía no estoy encima del examen, es el momento de recuperar esta rutina para llegar con fuerzas físicas y sobre todo mentales al examen.

4. NO PERMITIR QUE LA MENTE "VUELE" a ninguna otra cosa durante el tiempo de estudio, para lo cual sé que necesito tres cosas:
- Auto-limitarme el uso de internet, restringiéndolo casi absolutamente al tiempo de "no estudio"
- Mantener el móvil en silencio(o incluso apagado) durante la jornada y
- Recuperar el sistema de los dos cronómetros (es decir, usar, como siempre uso, uno para cronometrar los temas mientras los canto pero, además, otro para calcular el tiempo de estudio real del día: lo pongo en marcha cuando empiezo a estudiar y, si paro para lo que sea, aunque sea para ir al baño, tengo que parar también el crono, para volver a ponerlo en marcha cuando retome el estudio). Sé que suena un poco "obsesivo", pero creo que ya os dije en una ocasión que a mí me resulta muy útil para estudiar todo el tiempo con presión y ser consciente de la necesidad de aprovechar cada minuto.

5. Por último y sobre todo NO FALLAR A LOS CANTES. Sara lo decía en su entrada: cada una de las clases es una gotita que va sumando... y hay que cuidar cada una de ellas. Este es mi punto más débil, y el que más necesito reforzar, entre otras cosas, para aumentar la confianza en mí misma. Necesito conseguirlo más que ninguna otra cosa.

Sé que cumpliendo con esas cosas en la medida de lo posible mi rendimiento subirá como la espuma... Así que, desde ya, me comprometo a poner los medios para llegar a ese 110%, para sentir que estoy dando todo lo que soy capaz de dar. Ya os iré contando pero, si no lo cumplo... ¡podéis darme un tirón de orejas! (lo digo en serio, ¿eh?)

¿Cómo váis vosotros? Espero que con mucho ánimo y con muchas ganas. ¡Que no decaiga, chicos!
 ¡Que ésta tiene que ser la nuestra!

¡Un beso grande a todos y muchísima fuerza!

Quién escribe

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Pichús
Durante los últimos años, OPOSITORA A JUDICATURAS (¡ojalá que por poco tiempo!). Pero en los ratos libres intento seguir siendo YO.
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"Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el baston. ¡Pero nunca te detengas!" (Teresa de Calcuta)


"A la larga el éxito es más fácil que el fracaso. Sencillamente, consiste en saber lo que se quiere, en saber hacerlo y en tener la persistencia y la determinación de lograrlo" (B. Bailey)


"Si puedes soñarlo, puedes hacerlo" (Walt Disney)


"Si piensas que puedes, tienes razón y si piensas que no puedes, también tienes razón."


"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños" (Eleanor Roosvelt)


"El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que apuntemos demasiado alto y no demos en el blanco, sino que apuntemos demasiado bajo y acertemos" (Miguel Ángel)


"No podemos descubrir nuevos océanos a menos que tengamos el coraje suficiente para perder de vista la costa" (Anónimo)


"Los muros existen por alguna razón. Y no es para mantenernos fuera, sino para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto queremos algo. Y para frenar a quienes no lo desean suficientemente." (Randy Pausch)

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